Opinión

Nos dejó el filósofo del fútbol

Por: Martín Valdivia Rodríguez

Hoy nos tomamos la licencia de hacer un paréntesis para referirnos al fútbol, un deporte que, en todo caso, es como la política, porque es estratégico, apasiona y mueve multitudes. Se fue “El Flaco” y el dolor no solo es argentino, sino de todo hincha del fútbol, del buen fútbol, del fútbol no solo como deporte, sino también como arte. César Luis Menotti no solo fue un gran futbolista y luego un extraordinario entrenador del deporte rey, su pensamiento llegó al nivel intelectual de la filosofía. Por eso, las huellas que dejó en el mundo terrenal son imborrables.

Por eso, también, es tan honda la tristeza que ha causado su partida entre los amantes del fútbol, del buen fútbol, lo repetimos sin caer en la redundancia, sino más bien apelando a la anáfora, una de las figuras retóricas que Menotti usaba al filosofar sobre el deporte que abrazó como carrera. Como cuando decía que “de un futbolista talentoso, trabajando, podés hacer un atleta; de un atleta solo se puede hacer un atleta mejor”. Es que para “El Flaco” el fútbol era un proceso de constante aprendizaje y perfección, como todo en la vida, desde la labor de un obrero, dedicado a la manufactura con su trabajo físico, hasta la función de un político, encargado de hacer leyes con las ideas.

César Luis Menotti decía que “el fútbol es un hecho cultural”, también “un fenómeno social que mueve pasiones y genera intereses” y que, por lo tanto, “no podemos ser ingenuos y pensar que está exento del poder”. Sin embargo, nunca fue un entrenador resultadista, de esos que se conforman con ganar por un gol y que amarran el partido después de abrir el marcador. Menotti decía que “el fútbol debe ser un espectáculo, un show para la gente” y que por eso “no podemos conformarnos con partidos aburridos y llenos de pelotazos”. Mandaba a sus hombres a hacer golpes, pero también a jugar para el deleite de las tribunas, para el disfrute de la afición en general, porque hasta quienes no son argentinos ni hinchas de Boca, respetaban su manera de pensar del fútbol, de sus conceptos, de su doctrina, de sus estrategias.

Muchos lo conocieron más como entrenador, pero su recorrido como futbolista también fue prolijo. Militó, por ejemplo, en Rosario Central, Racing, Boca y en el The Generals, de Nueva York, equipo con el cual, en un amistoso con el Santos de Pelé convirtió 5 goles. Pelé quedó maravillado de su fútbol y lo convenció de fichar por su equipo.

Como jugador o entrenador, Menotti siempre se caracterizó por un fútbol técnico, estético y de posesión, de juego colectivo y de ataque. Y, sobre todo, del buen trato del balón. Fue un crack, un auténtico crack. Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo.

 

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