Opinión

Agenda para la OEA

Por: Víctor A. García Belaunde

El 12 de octubre del año en curso, el “magister” Pedro Castillo Terrones, presidente del Perú, solicitó a la Organización de Estados Americanos (OEA) la aplicación de los artículos 17 y 18 de la Carta Democrática Interamericana y hace ver como antecedente que estos mismos artículos fueron aplicados en el caso de Bolivia en la crisis “que amenazó el año 2008 con alterar el orden constitucional y democrático… y que finalmente permitió un acuerdo nacional con los buenos oficios de la OEA”.

La crisis que puso en vilo la continuidad de Bolivia como nación, fue el estallido de hartazgo de los llanos orientales del país, con el sector del altiplano por las regalías que se destinaban a aspectos populistas del presidente Morales, la crisis fue escalando hasta verse como una confrontación de grupos étnicos enfrentados entre sí, y se sumó a esto las características de secesión territorial con graves trastornos y repercusiones en el continente.

Bajo esta particularidad es obvio que un organismo internacional como la OEA logre el acercamiento con sus buenos oficios entre las partes y evite la ruptura territorial del país. Esto comprometía a todo el hemisferio.

La OEA pues, contribuyó a restablecer el diálogo entre posiciones políticas antagónicas en Bolivia, restableciéndose la paz en el país. No es lo que ocurre en el Perú en donde no hay una crisis de secesión territorial y menos de antagonismos étnicos. No es posible que un organismo internacional pretenda que se deba armonizar las graves acusaciones y conductas delictivas del presidente de la república con los criterios de los grupos políticos de oposición al régimen actual.

La OEA al llegar al país en su misión especial corroborará al entablar el diálogo con cada parte y se encontrará que quien mina las instituciones y la gobernabilidad de nuestro país es el mismo que hoy es su mandatario sino como explicar que se nombre ministros a personajes vinculados con la subversión (Iver Maravi); que sean reos libres (Javier Arce), guerrillero amnistiado (Héctor Béjar); acusados de maltrato familiar (Walter Valer); acusados de apología del terrorismo (Guido Bellido); implicado en asesinatos (Oscar Zea) y otros más.

Como muestra que el espectro gubernamental del señor Castillo no puede quedar en solo esos personajes, allí están los profesionales que trajo como la señora Mirtha Vásquez que empezó a cerrar minas, siendo justamente ese sector el que más divisas deja a las arcas del Estado; en plena pandemia se nombró al médico Hernán Condori ministro de salud, quien promocionaba un remedio milagros contra el covid; y a todo este exclusivo grupo se integran los visitantes a la casa de Sarratea un asaltante de autos de alta gama (Fritz Antonio Moreno) y un asaltante de pizzerías (Samir Villaverde).

¿Qué se puede conversar o entablar diálogo con alguien que gobierna con personajes extraídos de ese tipo de canteras?

Recientemente ante la fuga del dueño del inmueble donde el presidente tenía sus citas clandestinas para reunirse con personajes de la naturaleza que ya hemos descrito, se conoció que la RENIEC, el registro de identificación del país, había declarado muerto al dueño Alejandro Sánchez Sánchez, y después se descubre que también estaban en la misma condición algunos políticos y la misma Fiscal de la Nación, con lo que se demuestra la destrucción por dentro de instituciones claves del Estado con la intención de destruirlo.

Bajo estos auspicios veremos si la OEA pretende seguir haciéndole el juego a este gobierno o desea recobrar algo de su prestigio.

(*) Abogado y excongresista

(*) La empresa no se responsabiliza por los artículos firmados.

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