Opinión

La nueva aplicación del derecho en la empresa

Por: Julio César Gago Vicuña

En la nueva realidad, el ejercicio del derecho moderno, no solo implica la aplicación de normas y leyes que, todo abogado debe conocer, sino que a raíz de la innovación tecnológica, la velocidad de la modernidad, la información disponible y la globalización, exigen una nueva dimensión del ejercicio profesional, para lo cual es indispensable contar con las herramientas y conocimientos adecuados, la asesoría legal en el ámbito corporativo y empresarial, exige no solo conocimientos normativos legales, sino también de conocimientos financieros y económicos, para poder desarrollar las bases contractuales que regulen futuras relaciones comerciales.

El objetivo, independiente del cumplimiento normativo (compliance), requiere de una asesoría legal sólida y moderna que, permita futura eficiencia en la ejecución del negocio reduciendo contingencias y conflictos. Es decir, sobre la base de un buen contrato que nos blinde, resulta primordial que, establezca condiciones adecuadas para su ejecución, a su vez que incentive a las partes a que se involucren, para alcanzar los objetivos.

El profesional tiene que entender el objetivo contractual, de esto depende el éxito de la operación, debe tener claro el interés del cliente y conocer el negocio, y así, previa información comercial, pueda faccionar un documento que exprese la voluntad de las partes. A este nivel se aprecia la importancia de una formación académica actualizada del abogado, que permitirá reducir el tiempo y asegure las condiciones, en armonía con las exigencias contemporáneas que nos obliga a actuar con prontitud y eficiencia.

Una vez entendido el negocio, hay que estructurarlo, aquí se convierte en un proceso creativo a cargo del abogado, en respuesta a los desafíos y exigencias que se presentan en un mundo globalizado y ante la aparición de negocios y procesos cada vez más sofisticados. Esto es posible, si el abogado cuenta con la experiencia y las bases conceptuales para innovar y, luego de un “brainstorming” (Lluvia de ideas), se consiga la alternativa más eficiente. El abogado deja de ser un operador de códigos y leyes, para transformarse en un creador que, pone al servicio su capacidad para diseñar el tipo contractual idóneo.

Al final, se redacta el contrato, es aquí, donde la excelencia del abogado deberá expresarse en la forma en que plasma las condiciones contractuales, cuidando que se preste a una interpretación subjetiva, que conlleve a un escenario de controversia, y sin embargo las partes, al momento de celebrarlo no pueden prever situaciones futuras que pueden acontecer en su ejecución, para ello el abogado deberá estar en la capacidad de discernir entre lo posible y lo probable, a fin de incorporarlo al contrato.

Este comentario, está dirigido al papel importante que es la asesoría legal del abogado en la empresa, que, no solamente es el que afronta o genera los juicios, sino es el que los previene y los evita, de allí que, resulta vital la experiencia y sus conocimientos, para avizorar y prevenir contingencias judiciales, sin dejar de lado estar preparado para una batalla legal, por ello insisto que, el abogado ya no solamente es un asesor legal sino que se convierte en parte del mecanismo empresarial, la herramienta que le permita a la empresa desarrollarse con tranquilidad y seguridad.

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(*) Abogado penalista

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La Noticia

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