Opinión

Día del Campesino: dejemos los discursos y empecemos el relanzamiento del campo

Por: Luis Miguel Iglesias León

Este 24 de junio no debe ser un día más de homenajes vacíos. Mientras el Perú se pierde en promesas que nunca se cumplen, nuestros desiertos siguen sedientos y nuestras montañas, desaprovechadas. La historia demuestra que repartir tierras sin propiedad real, sin capital y sin soporte es solo entregar piedras y problemas. El viejo modelo basado en el control estatal fracasó: el campo no es infértil, simplemente está mal gestionado.

La verdadera justicia agraria en este 2026 no pasa por dividirnos ni por el conflicto, sino por abrir las puertas a la libertad económica, atrayendo inversión y tecnología. Queremos que el pequeño productor deje atrás la pobreza del campo y se conecte a un mercado libre. Así, la calidad de su trabajo será su verdadero motor para salir adelante.

¿Cómo logramos esta transformación sin caer en el asistencialismo que adormece el espíritu emprendedor? La respuesta no está en el gasto público descontrolado ni en crear más burocracia, sino en un enfoque claro de incentivos y libertades. Este nuevo gobierno trae consigo, precisamente, esa receta económica: activar el motor privado, garantizar la propiedad y dar las herramientas técnicas para que cada productor impulse su propio estatus económico. Para que este plan funcione, necesitamos de tres pilares innegociables: Infraestructura productiva: Las tierras no valen nada sin el recurso vital: el agua.

No podemos seguir esperando represas estatales que tardan décadas y terminan como las ahora famosas “obras paralizadas” o, atrapadas en la vorágine de la corrupción. El sector privado y las comunidades pueden implementar diversas tecnologías accesibles. El rol del gobierno debe ser puramente facilitador, eliminando trabas burocráticas.

Mercado antes que subsidio (Libertad económica): El campesino es un empresario en potencia. No más bonos sino contratos estables y mercados abiertos. El crédito fluirá por confianza. Nuestra papa nativa o hasta el propio cacao, no deben competir por ser los más baratos, sino por ser los mejores. Conquistemos los mercados internacionales con nuestra propia marca.

Título, Tecnología y Talento: Un título de propiedad saneado es la llave al sistema financiero formal; sin él, el agricultor es invisible. Así, los jóvenes regresarán al campo no por necesidad, sino a liderar y gerenciar sus propias empresas familiares.

Desde mi experiencia en la investigación jurídica y el análisis anticorrupción, constato cómo la falta de agua y de títulos de propiedad captura a miles de familias en juicios sin fin. SEDAPAL es una gran institución, pero ha sido desnaturalizada por gobiernos corruptos que la utilizan como un botín para lucrar, convirtiéndola en un ejemplo de mala gestión externa que castiga a los ciudadanos. La justicia es el orden legal que permite que la propiedad privada sea respetada y la tierra sea productiva (me lo ratifica un buen amigo Juez de Lima Norte). Cuando el sistema legal funciona y garantiza la libertad de trabajar y comercializar en paz, el pleito desaparece por completo y brota el alimento, la riqueza y el bienestar general.

Celebremos al campo, celebremos el Día del Campesino, no con discursos que romantizan la pobreza, sino con un plan económico concreto y liberal. Es hora de liberar las fuerzas productivas y hacer que la tierra nos dé un futuro de verdadera prosperidad y libertad.

(*) Abogado. Con estudios de especialización en Gestión Pública, Dirección y Planeamiento Estratégico.

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