Opinión

La altura como aliado

Por: Enrique Vidal

A nueve meses para el inicio de las eliminatorias sudamericanas para el Mundial 2030 se evalúa la alternativa de jugar en Cusco o Puno.

Siendo realistas, con el material humano actual no llegamos a formar un once competitivo a nivel internacional.

La ausencia de delanteros temibles, de volantes creativos y de jugadores en las mejores ligas del mundo nos invita a mirar la altura como aliado.

Nuestro torneo de primera división es la liga de fútbol con más equipos que juegan en ciudades de altura mayor a los dos mil metros, en todo el mundo.

Solo en eso somos primer lugar mundial y tiene lógica querer llevar varios partidos eliminatorios a Cusco con 3,400 metros o Puno con 3,827 metros sobre el nivel del mar.

Ahora la pregunta del millón cae de madura: ¿Cuántos jugadores de la decena de clubes de la Liga 1 que juegan en ciudades de altura pueden ser convocables? Por rendimiento actual, empecemos con los tres equipos de la ciudad imperial que tienen pocos oriundos.

Cienciano solo tiene cuatro peruanos como titulares, de los cuales podrían ser Carlos Cabellos, lateral, y Alejandro Hohberg, próximo a cumplir 35 años. En Cusco FC, su arquero Pedro Díaz, los defensas Álvaro Ampuero y Marlo Ruidíaz, y el extremo José Manzaneda.

Del club Garcilaso, en cinco meses de torneo no rescatamos a nadie que haya destacado para una convocatoria. Dejaremos en stand by a Beto da Silva y al defensa Aldair Salazar.

Revisando a los clubes Sport Huancayo, UTC, ADT y Chankas no encontramos a ningún jugador que le pueda servir al profesor Mano Menezes. En Comerciantes Unidos creo que Rodrigo Vilca debe ser llamado y potenciado por el actual comando técnico nacional.

Y en Arequipa podemos contar con dos jugadores de Melgar FC: el joven Matías Zegarra y el goleador Jhonny Vidales. De diez equipos con localía en ciudades de altura hemos podido “seleccionar” solamente ocho jugadores, todos nacidos en Lima.

La mayor parte de esos planteles está integrada por extranjeros, ya que se permite hasta siete jugadores foráneos a partir de este año. No será fácil conformar un equipo que pueda rendir en la altura y aprovechar nuestra geografía como lo hace Bolivia. Perú lleva 41 años sin ganarle a Argentina como local en partidos eliminatorios. La última vez fue 1-0 en 1985 al equipo que lideraba Diego Maradona.

A Colombia no le ganamos en Lima hace 45 años, ese 2-0 en agosto de 1981 rumbo al Mundial España 82. Jugando en Cusco podría ser la primera vez que Perú le gane a Brasil como local en toda la historia de las eliminatorias mundialistas.

Las estadísticas no mienten y abonan en el propósito de buscar en la altura de Cusco o Puno el aliado necesario para suplir la falta de talento de nivel internacional.

El tiempo pasa muy rápido y las decisiones tardías derivan en lamentaciones eternas. La Copa Sudamericana nos mostrará en breve, si Cienciano le gana a Botafogo, que el camino mundialista nos lleva al ombligo del planeta.

(*) Director general del canal Sintonia Te Ve

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