
Ya no me sorprende en absoluto leer la columna dominical del señor Federico Salazar. Siempre que se refiere a mi persona me difama y tergiversa los hechos. He explicado en varias oportunidades que he iniciado procesos penales y constitucionales contra la cúpula corrupta que viene manipulando la decisión del pueblo peruano en cada proceso electoral.
He explicado también que los procesos penales y constitucionales iniciados por mi persona serían archivados si es que yo juro como senador. Mis abogados tienen claro que cualquier tribunal usaría el argumento de que con mi juramento como senador estaría convalidando el fraude electoral que he denunciado.
Mi lucha tiene como objeto llegar al fondo de la corrupción en el sistema electoral peruano para librar a nuestro país del drama que vivimos cada cinco años. Cada lustro venimos sufriendo el secuestro de la voluntad popular por parte de una organización criminal que nos impone desde presidente del país hasta congresistas y otras autoridades.
El señor Salazar no se acuerda que la encuestadora Ipsos me ubicó en sexto lugar y en portada a solamente seis días de las elecciones generales del año 2021 con un magro 8.2% y publicó en primer lugar, con 14.7%, al partido político que quedó en quinto lugar con 9%. Y, muy sospechosamente, ocultó a Pedro Castillo, que no aparecía a una semana de las elecciones. Castillo obtuvo 18.9% sin ninguna explicación estadística. Aquí aparece la intervención de la serie 900K en favor de Castillo (Perú Libre) en el año 2021 desde la primera vuelta. La intervención de la serie 900K en favor de Perú Libre determinó el triunfo de Castillo en el mismo año, en la segunda vuelta contra Keiko Fujimori.
La ONPE y el JNE me robaron en la primera vuelta electoral de este año. Y es precisamente lo que demostraré en instancias judiciales y congresales. El señor Salazar no ve lo que casi 80% de la población peruana sí ve. La estrategia Morrocoy importada de Venezuela fue aplicada en Perú. Casi 600 mil peruanos en el exterior han sufrido modificación intencional y dolosa de su centro de votación habitual, moviéndolos a cuatro horas de distancia para poder votar. La falta intencional y dolosa de material electoral en Lima Metropolitana impidió que casi un millón de votantes lo hicieran. El sistema STAE, no auditado (“auditado por una sola persona, sin personal, ni oficinas”), permitió criminalmente desviar actas digitalizadas fuera del software de la ONPE, perjudicando a varios partidos, especialmente a Renovación Popular.
El señor Salazar tampoco vio que las impresoras nunca funcionaron o no tenían tinta, privando así a los personeros de los partidos de tener una copia física del acta de sufragio. Tampoco se dio cuenta que no existió cadena de custodia para el material electoral, el cual fue transportado sin presencia policial o militar, usando taxis o mototaxis particulares. En fin, todo fue normal, claro, distinto y prístino para el señor Salazar. Tampoco se dio cuenta que más de 250 mil votos ingresaron en la noche del martes 14 de abril en favor del partido JP. Votos provenientes de la serie 900K. Votos sin origen. Votos sin actas. Las “actas” aparecieron cinco días después.
Mis principios son sólidos, señor Salazar. No estoy acostumbrado a “meter cuchara” como usted me acusa. No vivo de la mermelada. Yo no valido corrupción. En ninguna actividad. Siempre la denunciaré y la trataré de exterminar de nuestro país.
(*) Presidente de Renovación Popular

