Opinión

Calidad educativa por la supervivencia humana es una tarea de todos

Por: David Auris Villegas

En un mundo donde vivimos distraídos, navegando felices en las aguas de las redes sociales sin detenernos a pensar en la necesidad de convivir solidariamente, reescribo este artículo para poner este debate en la agenda social del sistema educativo. La brecha entre ricos y pobres crece debido a una educación desigual. Resulta imprescindible derribar el rancio paradigma pedagógico, anclado en un pensamiento neocolonial, e impulsar una revolución educativa de mejora continua que movilice al Perú y Latinoamérica hacia un desarrollo sostenible.

Todos tenemos derecho a una educación de calidad. Para lograrlo debemos impulsar profundos cambios estructurales en el sistema educativo y consolidar un verdadero ecosistema de aprendizaje. Sin embargo, nuestra educación continúa conducida por funcionarios con precaria visión, incapaces de poner en práctica nuevos conceptos educativos, quienes prefieren producir normas burocráticas antes que fortalecer una auténtica meritocracia.

La UNESCO propone construir la paz en la mente de los hombres y las mujeres. En ese horizonte, la calidad educativa debe entenderse como un proceso continuo de entrenamiento del pensamiento autónomo, crítico, emocional, colaborativo y creativo, sustentado en principios éticos e involucrando a todos los actores sociales en un entorno altamente versátil.

Ante un mundo cada vez más automatizado, el Estado debe afinar el capital humano mediante una política educativa concertada, liderada por científicos interdisciplinarios autónomos, con la misión de conducir al Perú hacia el desarrollo humano sostenido. Para convertirnos en instituciones rankeadas debemos investigar, producir conocimientos, generar tecnologías, acreditarnos internacionalmente y asociarnos con universidades productoras.

El docente ejerce la labor más delicada: educar personas. Por ello merece una alta remuneración, pero también el compromiso de actuar con eticidad profesional como investigador, experto temático, bilingüe, humanista y eficiente gestor del aprendizaje. Asimismo, el profesor universitario debe publicar libros y artículos científicos para evitar la momificación académica.

Desde la educación básica, el ecosistema educativo debe formar estudiantes autónomos, digitales, investigadores y éticos. La educación superior debe impulsar patentes, investigaciones y soluciones tecnológicas viables, mientras el empresariado invierte en innovación y manufactura con profesionales altamente calificados.

La calidad educativa constituye una responsabilidad compartida. Padres de familia, medios de comunicación, instituciones educativas y sociedad debemos asumir este compromiso. Coincidiendo con Chomsky, aspiremos a una educación que fomente creatividad, cooperación, participación social y ciudadanía ética, haciendo de este siglo el siglo de la educación para la prosperidad de todos.

(*) Experto en educación. Edita y divulga las revistas AURISEDUCA y AURIS.

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