
Estamos observando una película de años sobre lo que viene sucediendo en nuestro país. Empecemos por el Ejecutivo, los nombramientos que están llevando a cabo de funcionarios en puestos claves y manejo presupuestal es muy llamativo.
Es muy preocupante que estén recurriendo a personajes de trayectoria moral y conducta que dejan mucho que desear y es por los medios de comunicación que nos enteramos de sus antecedentes, investigaciones o sentencias condenatorias; y quienes aceptan estos cargos omiten declarar a superiores jerárquicos. Lo más lamentable es que en nuestro triste país no hay capacidad de renuncia y tampoco de parte de quienes nombran, no hacen absolutamente nada paradestituirlos.
Y es allí donde comprobamos que existe de por medio un compromiso, que están devolviendo favores.
Recordemos a Alberto Fujimori en sus primeros años y no perdamos la esperanza en que Keiko tome las decisiones efectivas y no efectistas, que se va a producir un cambio, comparado con los gobiernos anteriores, para el bienestar de los peruanos y se demuestre que se va a respetar la moral y meritocracia, que tanto necesitamos.
En el Legislativo verificamos luchas internas para presidir determinadas comisiones, donde prevalecen los lobbies como en los congresos anteriores, comprobando que priman sus intereses económicos en algunos casos, como se confirma con posterioridad, también para devolver favores políticos y económicos de algunos.
Lo más preocupante es la presencia de ciertos senadores y diputados, que tienen la condición de investigados y condenados; es decir, 5 años más de impunidad gracias a Vizcarra, pues mediante referéndum quedó sin efecto la revocatoria del mandato congresal y tenemos que soportarlos durante 5 años. Nos vienen con el cuento de un proyecto de ley para reducir su sueldo; primero veremos que llueve del suelo al cielo, antes de conseguir su rebaja, por lo menos la proyectista se ha hecho conocida con su anuncio efectista; eliminen los bonos, reduzcan personal nombrado devolviendo favores, así como su presupuesto, disminuyan asesores y renuncien a que los peruanos les paguemos sus almuerzos.
Se debe denunciar a malos policías, fiscales o jueces por las conductas delictivas que realizan para favorecer a delincuentes; mientras que muchos inocentes están privados de su libertad. Es decir, gozan de un manto de impunidad; y, lo que es más grave, hacen gala de sus signos exteriores de riqueza, porque tienen la protección de sus superiores jerárquicos, al parecer, también son beneficiados de ciertos actos delictivos, hemos sido testigos de que algunos de ellos han sido denunciados por los bienes que poseen y no guardan relación con los sueldos que perciben, pero nadie los investiga ni denuncia.
Denunciemos y solicitemos el levantamiento del secreto bancario y pidamos informes a la Sunarp, a fin de que informemos sobre inmuebles y vehículos a nombre de dichos funcionarios, familiares y allegados. Empecemos a moralizar estos entes, sobre todo, cuando somos testigos de cómo actúan archivando investigaciones de personajes donde sus actividades delictivas son manifiestas y evidentes, motivo por el cual consideramos que sus resoluciones y gestiones no son gratuitas, invocamos al fiscal de la Nación para que fiscales superiores y provinciales no desacaten su mandato, para que se investigue a determinados funcionarios, incluyendo fiscales y jueces que recurren a ciertas artimañas, con la finalidad de no dar cumplimiento a lo que usted dispone y que el órgano de control cumpla con su deber.
(*) Exdecano del CAL
