Opinión

Recordar la historia sin rencor

Por: Martín Valdivia Rodríguez

Hay dos formas de interpretar y recordar la conquista de América: como el doloroso nacimiento de un continente civilizado y moderno, o como el inicio de una etapa de saqueo, explotación y esclavitud. Las dos posturas se están exhibiendo en estos días con motivo del aniversario de la llegada de Cristóbal Colón a estas tierras que, por aquel entonces, se creyó que pertenecían a India; de ahí que, a todos los nativos de cualquier lugar del mundo empezaron a llamarlos indios.

No solo del otro lado del Atlántico, en España, sino también en países de América, entre ellos el Perú, hay una campaña de idealización de la conquista y se argumenta que los conquistadores respetaron los derechos humanos y eran un portento de bondad. Se dice también que los españoles acabaron con el “salvajismo” de los incas y aztecas, a quienes se les acusa de expansionistas y genocidas.

Desmienten esa versión romántica de ese proceso histórico documentos como la carta que le escribió el conquistador Francisco de Chaves al rey Carlos V, a quien le cuenta que Pizarro ganó la batalla de Cajamarca no con el valor militar, sino ofreciendo vino envenenado al estado mayor del Inca Atahualpa. Además, lo acusa de haber condenado al garrote al Inca a pesar de su inocencia y también de robos en el quinto real.

Por otro lado, están los que despotrican de los conquistadores y los describen como seres inhumanos que se ensañaron con nativos que aún no usaban la pólvora y no disponían de caballos. Afirma esta corriente que no se trata de un “encuentro de dos mundos”, sino de una invasión.

Han pasado 529 años de esos hechos y en la actualidad Sudamérica es un crisol de razas con una prevalencia del mestizaje. La mayoría de las poblaciones tiene de inga y de mandinga, como se decía antes. Si bien es necesario tener presente la historia, con todas sus verdades, debemos reconocernos como herederos del glorioso pasado inca, pero también de la cultura de España y de otras tierras, pues nuestro país también tuvo una importante influencia migratoria de China, África, Japón y otros lejanos lugares de esta aldea global que se llama planeta Tierra.

En la Plaza de las Tres Culturas, donde cada 13 de agosto se conmemora el aniversario de la defensa heroica de México por parte de Cuauhtémoc, hay una placa que dice: “No fue triunfo ni derrota, fue el doloroso nacimiento del pueblo mestizo que es el México de hoy”. Recordar nuestro pasado sin arrastrar las cadenas del rencor y el odio tal vez no sea sencillo, pero nos ayudar a ser más felices. Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo.

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