Opinión

Las “reuniones personales”

Por: Martín Valdivia Rodríguez

Luego de la explicación dada por el presidente Pedro Castillo sobre las reuniones secretas que, a altas horas de la noche, sostiene en el pasaje Sarratea de Breña, en las redes sociales comentan el mensaje con sarcasmo. Castillo dijo que las reuniones oficiales se realizan en Palacio de Gobierno y en su casa, las personales. Un tuitero afirma que “eso le faltó decir a Vladi (Vladimiro Montesinos), cómo no se le ocurrió: la salita del SIN era para reuniones ‘personales’”.

Entre los gobiernos de Castillo y Alberto Fujimori hay kilómetros de distancia. Si comparamos las reuniones de la casa de Breña y las sostenidas en la salita del SIN, podemos decir que en torno a las primeras hay sospechas, conjeturas, indicios. En las citas celebradas en el SIN, en cambio, hay evidencias irrefutables de que ese era el centro de operaciones de una mafia, pues ahí están los videos –con cerros de fajos de billetes de dólares en la mesita de centro– que hablan por sí solos.

En realidad, no hay comparación. Sin embargo, Castillo no ha disipado las dudas con su mensaje a la Nación. No solo sus detractores, sino también políticos y periodistas que suelen defenderlo de los ataques en las redes sociales, califican su discurso como un “alegato de victimización” y un discurso con “cero autocríticas”.

Sin duda, el discurso de Pedro Castillo tuvo una buena estructura. Empezó atacando a quienes “no reconocen el triunfo de un profesor, rondero, etc.”. Luego se refirió a las “reuniones privadas” y, finalmente, hizo algunos anuncios sobre las medidas que está tomando en socorro de los damnificados por el terremoto de Amazonas. Sin embargo, faltó la autocrítica. No reconocer sus errores no hace menos a nadie, sino más bien ayuda a aprender y a evitar dar un nuevo mal paso.

Hay puntos centrales de autocrítica, como el mensaje antiminero que ahuyenta inversiones, los US$ 20,000 encontrados por fiscales y policías anticorrupción en el baño de su secretario general, y, en las mismas reuniones en su casa de Breña, la falta de seguridad presidencial, pues si es vulnerable para audaces paparazzis y camarógrafos, lo sería más para elementos que sí podrían llegar a hacerle daño. En otros países, los presidentes son cuidados hasta con francotiradores, estén en Palacio de Gobierno o fuera de él. Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo.

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