Opinión

Vox en el Perú

Por: Luciano Revoredo

En el Perú estamos sufriendo las consecuencias de nuestra dejadez ante los avances del marxismo. Mientras durante tres décadas vivimos en la tranquilidad del crecimiento económico, las izquierdas de todo pelaje trabajaron incansablemente para imponer su modelo perverso.

Pero no somos una isla. Nuestra crisis política está inmersa en un contexto regional. El Foro de Sao Paulo, luego mutado en el Grupo de Puebla, viene aplicando a la manera de las franquicias comerciales un plan que se cumple sin prisa, pero también sin pausa, en toda la región. Vamos hacía un tipo de sociedad en que campea la impunidad de una chusma ideológica, que no tiene escrúpulos en aliarse con el narcotráfico o el terror, con tal de imponer sus siniestras ideas y ejercer un poder omnímodo al servicio de los más oscuros y criminales intereses.

La tiranía comunista que ha llevado Cuba a seis décadas de miseria y que ha convertido a Venezuela, que fuera el más próspero país del continente, en un territorio de pobreza extrema, desaliento y anomia social, está extendiendo sus tentáculos. Ya está en Nicaragua en que gobierna un rufián asesino, en Argentina que está tomada por la corrupción, en Chile camino al descalabro constituyente y en el Perú en que un analfabeto funcional “gobierna” en alianza con una banda narcoterrorista.

La respuesta a esta situación ha de ser articulada y regional. El castrochavismo ha expandido su veneno en todo el continente e incluso en Europa. Precisamente esta circunstancia ha permitido el surgimiento y crecimiento en España de VOX, una respuesta patriótica que no solo se limita a dar la batalla en la península, sino que a través de la Fundación Disenso ha convocado a lo que han llamado la iberósfera, a una reacción unificada frente a la amenaza comunista. La idea es que los patriotas a un lado y otro del Atlántico se reúnan trazando una estrategia común.

La Carta de Madrid es el documento base sobre el cual se viene construyendo esta alternativa de respuesta a la amenaza que pende sobre nuestra libertad. En los últimos días una delegación de VOX visitó el Perú. Obviamente caviares, progres y neosenderistas han puesto el grito en el cielo.

Una de ellos, la secretaria de Nadine Heredia, la chavista Verónika Mendoza, ha dicho: «Al fascismo no se le debe ceder ni un centímetro. Es vergonzoso y peligroso que en el Bicentenario de nuestra independencia se acoja con tanta condescendencia a una ultraderecha foránea fascista, racista y colonial que se alimenta del miedo y la violencia. Cuidemos la democracia».

Su discurso es el típico de la izquierda, que por un lado reparte etiquetas y adjetivos y por otro se victimiza asumiendo un papel de falsa dignidad. La visita de VOX ha sido un éxito político. Las cartas están echadas. Que sepa la izquierda que no corre sola.

(*) Analista político

(*) La empresa no se responsabiliza por los artículos firmados.

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