
Luego del terrible doble terremoto acontecido en Venezuela hace mes y medio, y el de hace pocos días que también sacudió Colombia, en especial el eje cafetero: Pereira, Manizales, Cali, en el que murieron cientos de personas además de gran parte de la destrucción de su infraestructura, cabe hacerse la pregunta: ¿los peruanos seremos o no los próximos damnificados?
Tomando en cuenta que el último terremoto que hemos sufrido fue hace 19 años en Pisco (2007), cerca de Lima, de 7.9 grados, en el que muchas casas se desplomaron, aparte de los fallecidos y desaparecidos. La preocupación es válida si tenemos en cuenta que Lima es la zona con mayor cantidad de distritos vulnerables: cerca de 3 millones de viviendas y 9 millones de personas en estado de peligro, esto es un 80% de la población capitalina, aproximadamente.
Podrían colapsar también más de 200 puentes, 4,000 centros educativos y 1,700 establecimientos de salud. Aparte de la capital peruana, hay otras regiones también muy vulnerables, como Piura con 25 distritos en alerta roja; luego Ica con 19 distritos en rojo; Lambayeque y La Libertad con 17; Arequipa con 12; Ayacucho con 9; Tacna con 8; Tumbes y Áncash con 7; y luego Moquegua, Huancavelica, Cajamarca y Amazonas como zonas altamente vulnerables.
Consecuentemente, según los estudios técnicos, casi 15 millones de personas en el Perú corren un riesgo muy alto ante un sismo de gran escala (es decir, casi la mitad de toda la población que vive en el país), así como cuatro millones y medio de viviendas a nivel nacional corren el riesgo de ser severamente dañadas o destruidas, según la magnitud del sismo.
En cuanto a Lima capital, los distritos más vulnerables, con mayor concentración de zonas con niveles altos de daño y colapso, son: San Juan de Miraflores, Villa El Salvador, Puente Piedra, Villa María del Triunfo, Comas, San Juan de Lurigancho, Ate, Ventanilla, Chorrillos y Carabayllo. A esto hay que sumarles los suelos arenosos o desfavorables que tienen, además de los ya mencionados, La Molina, Lurín, Santa Rosa, entre otros.
Debe recalcarse que INDECI ha señalado que alrededor del 80% de viviendas han sido construidas informalmente, y más de la mitad son altamente vulnerables ante un sismo de gran intensidad. Finalmente, César Jiménez, sismólogo de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, ya ha advertido sobre el silencio sísmico en la costa central del Perú, la cual, a pesar del terremoto de Pisco del año 2007, aún tiene energía contenida en la placa de Nazca, lamentablemente.
Por tanto, los peruanos tenemos que estar advertidos para una eventualidad de un posible desastre de la naturaleza, y el nuevo gobierno de la señora Keiko Fujimori y su gabinete deben preparar todas las condiciones necesarias que ayuden a minimizar el posible daño y atender a los damnificados. No basta con la aplicación de simulacros de sismos.
(*) Exvicepresidente del Perú.
