Opinión

Política, corrupción y muerte

Por: Victor Andrés García-Belaunde

El guano era la riqueza que nos debía permitir llenar las arcas del Estado y al estar abastecidas el desarrollo del país era cosa de tiempo. Pero nada de esto se reflejaba en beneficios para la población y la riqueza se acumulaba en unos pocos a quienes se les llamaba “los consignatarios”. A ellos se les quitó la explotación para dársela al francés Augusto Dreyfus por medio de un contrato que se desnaturalizó al solicitarse empréstitos para desarrollar los ferrocarriles.

La voracidad y aprovechamiento de Dreyfus y la necesidad de los gobiernos hicieron que el dinero se despilfarre y el país se endeude, mientras que Enrique Meiggs el contratista ferroviario apuntaba en una libreta los nombres y los montos a quienes sobornaba, su muerte en 1877 se llevó la famosa libreta para el alivio de muchos. Dos hechos políticos de graves consecuencias se dieron en una década turbulenta como la del los 70’s del siglo XIX el ajusticiamiento de los hermanos Gutierrez asesinados por la turba entre el 26 y 27/7/1872; y el asesinato de Manuel Pardo por el sargento Melchor Montoya el 16/11/1878 cuando entraba al senado de la república. Los móviles de ambas muertes resultaron políticos.

El primero fue para impedir que Manuel Pardo llegue a la presidencia y el segundo por unos ascensos militares que no le beneficiaba al magnicida. Ya en el siglo XX se acusó de corrupción a Leguía y cuando cayó su gobierno el trato brutal dado al expresidente por el nuevo gobierno, condujo a la muerte en condiciones inhumanas del exmandatario, mientras el líder revolucionario el comandante Luis Sánchez Cerro una vez electo presidente sufrió dos atentados contra su vida, el primero por José Melgar donde logró salvar la vida y el segundo por Abelardo Mendoza quien fue abatido en el acto y ambos atentados fueron perpetrados por militantes apristas. Después el 15/5/1935 es asesinado junto a su esposa el director del diario “El Comercio” Antonio Miró Quesada de la Guerra por Carlos Steer Lafont; doce años más tarde el 7/1/1947 es asesinado Francisco Graña Garland el director del diario La Prensa, para ambos asesinatos los móviles fueron sus editoriales y los homicidas fueron militantes apristas.

También hubo otros asesinatos que fueron de gran revuelo en el país que estuvieron asociados con la política como el de Luis Banchero Rossi asesinado el 1/1/1972, cuyos móviles siempre se mantuvieron en el misterio y el de Maria Elena Moyano el 15/2/1992, la célebre dirigente vecinal de Villa El Salvador asesinada por terroristas. Y en los últimos 25 años hubo una intersección entre la política, la corrupción y la muerte, al destaparse el caso Odebrecht.

El 29/6/2025 murió en extrañas circunstancias el exgerente municipal José Miguel Castro (a) “Budian”, quien hizo de nexo para favorecer a Susana Villarán evitando sea revocada como alcaldesa de Lima que se sustentó en una millonaria campaña política, y posteriormente recibir más millones de dólares para su reelección.

A pesar del tiempo transcurrido Castro no es colaborador eficaz y la suerte de sus declaraciones podrían caer en saco roto por la permanente incapacidad de la fiscalía, incapacidad que solo es efectiva favorablemente a Odebrecht y OAS. La necropsia realizada al cadáver de Castro indica que se suicidó, que se degolló, realizándose un corte de 27 cm medida que difiere con el informe policial en 13 cm. (casi el doble). La necropsia afirma también que Castro se auto infringió pe- queños cortes y cuando se hizo el principal que le causó la muerte trató de contener la hemorragia con una toalla para evitar desangrarse.

Todo esto me recuerda al informe Warren que determinó que una bala mató al presidente Kennedy y que dicha bala tuvo una trayectoria que además hirió al gobernador Connally el 22/11/1963. El informe Warren sirvió de escusa para ocultar los móviles de la conspiración en el magnicidio. Al encontrarse todo en etapa preliminar, lo definitivo aclarará todas estas cir- cunstancias y no debe encubrir responsabilidades.

(*) Abogado – excongresista

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