Opinión

Pluralismo y rigor periodístico (I)

Por: Martín Valdivia Rodríguez

Nos llamó un respetable funcionario del Poder Legislativo, al que no vemos hace años, para felicitarnos por la línea pluralista de La Noticia. Destacó el hecho de que nuestro diario equidista de los extremos, ya sea de derecha o de izquierda, del oficialismo genuflexo y la oposición vehemente, al enarbolar una independencia que hoy es difícil encontrar en un medio de comunicación. En efecto, esa es una de nuestras características, pues valoramos sobremanera la libertad de pensamiento, expresión y

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Pero nuestra tabla de valores, como periodistas por pasión y vocción, se sustenta también en otros criterios, como el de la calidad de la información, en su forma y contenido. Ello precisa de un cuidadoso rigor profesional para garantizar no solo atributos éticos como la objetividad y la veracidad, sino también valor estético en la redacción, algo que se está perdiendo en las nuevas generaciones de periodistas.

La llamada de este amigo y gran periodista que trabaja en el Congreso nos hizo recordar a los cronistas parlamentarios que han honrado con su pluma a este noble oficio. Uno de ellos es Abraham Valdelomar, quien no solo es reconocido por sus obras literarias, como el famoso cuento “El Caballero Carmelo”, sino también por su actividad periodística. La historia del periodismo registra, por ejemplo, las crónicas parlamentarias que escribía Valdelomar en su columna denominada “Palabras”, que apareció en La Prensa en la segunda década del siglo XX.

En el artículo “La sátira en las crónicas parlamentarias de Abraham Valdelomar”, publicado por la facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, se indica que la mayoría de sus trabajos periodísticos el escritor “tiene como tema de fondo al Parlamento peruano y a sus representantes; sin embargo, también existen algunas —la minoría— que abordan un suceso o noticia de la coyuntura política ajena al Congreso. A diferencia de los ‘Cuentos chinos’, la sátira burlesca está presente en ‘Palabras…’, pues son agradables de leer y de permanente sonrisa”.

Hoy ya no es así. El periodismo de nuestros tiempos ha cambiado radicalmente. Ya no existe la preocupación estética de antes y pareciera que más interesa la cantidad que la calidad. De tal manera que vemos errores ortográficos y de construcción gramatical hasta en los comunicados y notas de prensa de los gremios periodísticos, los que, irónicamente, aseguran que sus afiliados acreditan mayor nivel académico y capacidad profesional que los no afiliados. Así debería ser, pero no lo es. Nos consta. Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo.

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