Opinión

Paso a paso la pedofilia se normaliza en Europa

Por: Luciano Revoredo

El Parlamento alemán ha aprobado recientemente una ley que reduce la severidad de las panas por la distribución y posesión de material de abuso sexual infantil, así como la producción y distribución de pornografía infantil. Esta medida reclasifica estos delitos, que antes, como corresponde, eran considerados graves, pero que de aquí en más serán apenas faltas menores.

Como se sabe, la diferencia principal entre delito y falta radica en la gravedad de la infracción y la severidad de la pena asociada. Los delitos son las infracciones más graves del ordenamiento jurídico, por lo que conllevan sanciones más severas, generalmente penas de prisión de mayor duración. Son delitos por ejemplo el homicidio, el robo, la agresión sexual, el tráfico de drogas, entre otros. Las faltas son infracciones de menor gravedad que los delitos. Acarrean penas menos severas, normalmente multas, sanciones administrativas o detención breve del infractor. Por ejemplo, daños leves a la propiedad, desórdenes públicos, etc. Esta distinción es importante en el sistema jurídico, ya que determina el procedimiento y las consecuencias legales aplicables en cada caso.

Según el nuevo marco legal aprobado en Alemania, la posesión de pornografía infantil será castigada con un mínimo de 3 meses de prisión, mientras que su distribución tendrá una pena mínima de 6 meses. Esto supone un notable retroceso con respecto a la clasificación de estos delitos como graves.

El gobierno justifica esta medida argumentando la necesidad de responder de manera más flexible a los casos que involucran a menores, a menudo adolescentes, que actúan por “impulsos propios de su etapa de desarrollo”. Hay que enfatizar en que este no es un caso aislado, la ministra de Igualdad de España, Irene Montero, hace un tiempo al referirse a la educación sexual, señaló que niños y niñas (sic) tienen derecho a “tener relaciones sexuales con quienes les dé la gana, basadas eso sí en el consentimiento”. En una presentación en la Comisión de Igualdad del Congreso manifestó que la educación sexual “es un derecho de los niños y las niñas, independientemente de quiénes sean sus familias, porque todos los niños, las niñas, les niñes de este país tienen derecho a conocer su propio cuerpo, a saber que ningún adulto puede tocar su cuerpo si ellos no quieren y que eso es una forma de violencia”. De sus palabras se desprende una clara aprobación de la pedofilia.

Tanto la ley modificada en Alemania como las declaraciones de Irene Montero generaron enormes críticas por los defensores de la familia y de la niñez.

Obviamente, la nueva ley alemana ha sido acogida con gran entusiasmo por grupos activistas propedofilia, como Krumme-13 (K13), que ven en ella un paso hacia la normalización de sus reivindicaciones. Dietrich Gieseking, fundador de K13 y condenado en varias ocasiones por delitos relacionados con la pornografía y el abuso sexual infantil, ha exigido que el gobierno se disculpe con los “miles y miles de afectados” por la anterior ley de 2021.

Lamentablemente, este caso no es novedad en Alemania, en 2023, el Bundestag aceptó una petición de Gieseking que proponía incluir en la Ley Fundamental el “derecho de los niños a la autodeterminación sexual”.

El maldito progresismo avanza y viene por los niños. Veámonos en el espejo de Europa y estemos preparados para esa batalla que tarde o temprano el globalismo progresista y sus cómplices intentaran imponer.

(*) Analista político.

* La Dirección periodística no se responsabiliza por los artículos firmados

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