
El Ejecutivo ha presentado el P/L 1840/2021-PE para reformar la Constitución para que una Asamblea Constituyente elabore una nueva Constitución Política, la cual debería ser consultada a la ciudadanía vía referéndum. Quieren hacerlo en paralelo a las Elecciones Regionales y Municipales del 2 de octubre próximo.
En primer término, debo señalar que la manera como ha sido presentada esta iniciativa es correcta. La presenta al Congreso, lo que significa que el Ejecutivo está dispuesto a acatar la decisión que adopte el Congreso. Por tanto, si la Comisión de Constitución la envía al archivo -como debe suceder-, ahí termina la maroma que más tiene sabor a distractivo para ocultar los inminentes destapes sobre hechos de corrupción que involucran al mismísimo Pedro Castillo, a decir de Karelim López.
Así que no creamos que se trate de una propuesta seria; obviamente estamos ante una improvisación más que no tiene futuro alguno, salvo la demagogia de hacer creer a la gente que los problemas del Perú, agravados por la ineptitud del Gobierno, se deben a la Constitución y por eso hay que cambiarla.
Otro torpedo es la distribución de la asamblea: 40% de organizaciones políticas; 30% candidatos independientes; 26% por pueblos indígenas y 4% por afroperuanos. La pregunta es ¿cómo y quién elige esa combinación? En la hipótesis negada de que tuviera éxito la iniciativa y llegáramos a elegir una Asamblea Constituyente, creo que sería un descalabro para la izquierda comunista y ellos lo saben, por eso digo que no pasa de ser una maroma para incautos.
De paso se pretende afianzar los cinco años del período presidencial “Esta tampoco podrá modificar el actual período del mandato para el cual fueron elegidos el Presidente y los congresistas de la República”, y de paso asegura a los congresistas que no quieran perder su curul, pero lo cierto es que los congresistas no necesitan esa zanahoria falsa.
No deja de ser un despropósito que la quieran realizar junto con las elecciones del 2 de octubre, lo cual distorsionaría el carácter vecinal y regional de dicha elecciones. Pero, sustancialmente la posibilidad de una Asamblea Constituyente y peor si se instalara, es un atentado contra la estabilidad y progreso del país.
Para empezar querer convertir al Perú en un Estado Plurinacional es una negación a su historia y tradición de República unitaria. Tenemos el alto riesgo de crear tal nivel de incertidumbre que se pararían, aún más, todos los procesos de inversión y por ende caería más el desempleo y aumentaría la delincuencia. En resumen el país se paralizaría y podría terminar en una política estatista con reelección indefinida, tal como ya lo señaló Vladimir Cerrón, que ha amenazado con un plan B que de seguro no existe y no pasa de ser una bravata rojimia sin mayores consecuencias. Igualito que en Nicaragua y Venezuela. No podemos permitirlo.
(*) Excongresista de la República
(*) Expresidente del Consejo de Ministros
