Opinión

Las barbaridades y odios de Donald Trump

Por: Omar Chehade Moya

El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha convertido la Asamblea General de la ONU en un mitin de odio, pues ha atacado a Palestina a pesar que es víctima de un genocidio y destrucción sin precedentes a manos del estado terrorista de Israel, luego ha negado la crisis climática, y finalmente ha presumido de “parar siete guerras”, digno de un cinismo y perversidad imperial. Desde Nueva York Trump dijo que: “reconocer a Palestina es un premio para los terroristas de Hamas” sin embargo, no dijo nada con respecto a las 70 mil víctimas palestinas (la mitad niños) asesinados por Israel en los últimos dos años.

Mientras el secretario general de la ONU, Antonio Guterres ha expresado que la ONU debe ser la brújula moral y denunciaba los horrores en Gaza contra la población civil palestina, Trump ridiculizaba a dicho organismo internacional, señalando que “solo sirve para emitir cartas enérgicas y palabras vacías”. Lo que calla Trump, es que la ONU es uno de los pocos espacios donde aún se documenta y denuncia el castigo colectivo contra la población palestina, porque ese es el “premio” que le molesta a Trump: la verdad.

El discurso de Trump ante la Asamblea de la ONU, incluyó la criminalización clásica, pues acusó a Europa de estar invadida por inmigrantes ilegales y los describió como violadores y delincuentes, una mixtura de supremacismo blanco con noticia falsa.

Si usted amigo lector pensó que había visto lo peor del nazismo y del desprecio a la vida humana con Adolfo Hitler, entonces se equivocó, porque hoy, largamente lo han superado los dos premios nobel de la muerte: Donald Trump y Benjamín Netanyahu, quienes entre ellos deciden “quienes viven y quienes mueren”.

Asimismo, Trump habló de Irán “como patrocinador del terrorismo que nunca debería tener armas nucleares”, sin embargo, no mencionó que Estados Unidos es el país con más ojivas atómicas del planeta, es decir, el doble discurso en su máxima expresión. Sobre energía, exigió a Europa cortar de inmediato sus compras con Rusia, sin importarle los millones de hogares que dependen de esas importaciones para sobrevivir de crudo invierno europeo. Sobre el cambio climático dijo “que es el mayor fraude de la humanidad” y “la huella de carbono un invento”, a pesar que el 2025 ha sido el año con récord de olas de calor y desplazamientos climáticos.

Trump también niega la ciencia. Con total desparpajo presume de gran pacificador mientras aplaude el genocidio de Israel contra los palestinos, que le valió que el criminal primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu lo nomine como premio nobel de la paz, el mundo al revés. Trump niega el calentamiento global mientras queman continentes, criminaliza migrantes mientras su país bombardea a medio planeta.

El mundo tiene que soportar escuchar el narcicismo psicopático de Trump, pero todos estamos en la obligación de rechazarlo y resistir con dignidad y memoria. Si verdaderamente se aplicara el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas, Israel debería ser aislado políticamente, además de sancionarlo en materia económica e intervenirlo militarmente como estado agresor y genocida que es.

(*) Exvicepresidente del Perú.

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