
El Estado está lleno de plata. Por el lado fiscal, durante los últimos años, la SUNAT recaudó más impuestos que nunca. Los paganos, ¡cuándo no!, fuimos los ciudadanos.
Los extraordinarios precios de nuestros productos de exportación (cobre y oro, principalmente) propiciaron la mayor recaudación de Impuesto a la Renta (IR) jamás lograda por la SUNAT en toda su existencia. Producto de ello, el canon minero también alcanzó récords históricos. Jamás las regiones mineras recibieron tantos recursos de canon como los recibidos en los últimos años.
Por el lado del comercio exterior, los récords de exportaciones de los últimos años (US$ 66,963 millones en el 2023, US$ 76,357 millones en el 2024, US$ 93,993 millones el año pasado) y el superávit de la balanza comercial internacional (US$ 17,005 millones en el 2023, US$ 24,144 millones en el 2024, US$ 35,433 millones en el 2025) le permitieron al BCR acumular las más altas reservas internacionales de nuestra historia: US$ 100,950 millones al 30 de abril de 2026, con tendencia al alza.
Y si a eso le sumamos nuestra deuda externa de US$ 157,790 millones (32.1 % del PBI) y la inflación de apenas 1.5 % durante el 2025, nuestro país ostenta los indicadores macroeconómicos más sólidos del mundo.
El problema está en el ámbito de la sociedad civil. Cabe preguntarnos: ¿cómo están los microempresarios y los trabajadores informales? ¿Cómo están las amas de casa y la juventud desempleada? ¿Cómo están los jubilados? En términos generales, el pueblo peruano la está pasando mal. Muy mal.
Claramente, hay un contraste entre las finanzas públicas y las finanzas de la ciudadanía. Mucha gente está sin trabajo. Peor aún, la pobreza está estancada, no baja. El 25.7 % de nuestra población es pobre; casi 9 millones de peruanos. Y el 4.7 %, ¡1´600,000 peruanos!, son pobres extremos. No tienen ni para comer.
Con la pobreza, están creciendo el hambre y la delincuencia. ¿Cómo explicar la proliferación de mendigos, con niños a cuestas, en las calles? ¿Cómo explicar el incremento desmedido de la criminalidad e inseguridad ciudadana en todo el país?
Claramente, el Estado ha fracasado. El enorme esfuerzo contributivo de la ciudadanía, y las empresas, ha sido en vano. La pésima gestión de los servicios públicos lo dice todo. Me refiero a aquellos servicios que el Estado está obligado a brindarnos de manera eficiente y oportuna, pero nada que ver.
Conclusión: el dinero de los peruanos debe estar más en el mercado y menos en el Estado. El Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) debe desaparecer, y para siempre. Las tasas de IGV y Renta deben bajar sustancialmente. Además de propiciar una mayor formalización de la economía, el dinero de los peruanos quedaría más, y mejor, en los bolsillos de la gente y de las empresas. Nuestro dinero en manos del Estado, ya sabemos dónde termina: en los bolsillos de funcionarios y empresarios corruptos.
Pero para poder bajar las tasas tributarias, sin desequilibrar el presupuesto público, primero hay que reducir los gastos improductivos del Estado: fusionar (léase, eliminar) ministerios e instituciones redundantes y reducir la burocracia corrupta e inepta que ingresó al Estado por favores políticos, nepotismo, compras de puestos, tarjetazos, títulos académicos falsos y demás.
Estado rico, pueblo pobre. He ahí la paradoja del estatismo corrupto, inepto y maltratador que tenemos. Eso es lo que hay que corregir para reducir la pobreza en nuestro país. He ahí el máximo desafío del nuevo gobierno, a quien le deseo lo mejor de lo mejor.
(*) Exgobernador regional de Ica

