Opinión

La lucha continúa

Por: Hugo Guerra Arteaga

Estamos hartos. A cada momento se presentan más escándalos en torno al gobierno comunista; y, sin embargo, no hay cuándo se produzca el gran cambio que nos permita erradicar a la lacra que se ha apoderado del poder en el Perú.

Más del 80% de los ciudadanos tenemos la convicción de que Castillo es una especie de forajido que está rodeado por una cúpula delincuencia, que el primer ministro es un incontinente verbal y condenable admirador de Hitler, que el gabinete ministerial está plagado de impresentables, que el régimen es manipulado desde las sombras por la alianza senderista– emerretista, a través de tipos como Cerrón; que el plan es infiltrar y destrozar a la nación para terminar con la república liberal e imponer una dictadura comunista; y, que hay un complot internacional que está llevando al país a convertirse en un narco estado.

Indicios y testimonios de eso los maneja la prensa independiente y el Ministerio Público. Sin embargo, formalmente el problema con Pedro Castillo es que no se le puede sacar todavía, porque hay un grupo de parlamentarios (los “niños” y otros) que tienen intereses subalternos por los cuales bloquean las iniciativas de vacancia.

La responsabilidad es también de la “waripoleras”, aquellos medios de comunicación que siguen actuando como cómplices del gobierno y que manipulan la información ocultándola o desnaturalizándola grotescamente. Así tenemos la campaña miserable que se ha lanzado desde algunos tabloides y ciertos espacios televisivos contra la democratización de la Sunedu y la elección de nuevos magistrados del Tribunal Constitucional, mientras no se difunden los testimonios del apresado empresario Zamir Villaverde.

Frente a eso es urgente que las marchas, manifestaciones, protestas y paros democráticos se fortalezcan y multipliquen. A los marxistas hay que combatirlos de frente y sin miedo; inclusive si buscan pelea, como con sus convocatorias para movilizaciones pretextadas en la ilegal convocatoria a una constituyente.

Las masas se combaten con las masas y las ideas con las ideas. Y si la violencia física cobra víctimas será consecuencia directa de las políticas corruptas de este gobierno, como se ha demostrado con la muerte de nueve ciudadanos asesinados en las jornadas de lucha de abril.

Tenemos que seguir también desenmascarando a los corruptos y poniendo en evidencia la red mafiosa de los caviares que persisten en su intención de parasitar al estado, tal como lo han hecho desde el año 2000.

Al Congreso debemos exigirle más rapidez en su función fiscalizadora, pero también es fundamental apoyarlo porque es el último bastión institucional de la democracia. Si llegaran a disolver al Parlamento ya no habría barreras para la instauración de la dictadura.

A medios de comunicación y los periodistas demócratas e independientes tenemos, asimismo, que apoyarlos con todo, pues son la única vía de información sobre lo que realmente está ocurriendo con la patria.

Y, por fin, es hora de generar un escudo ciudadano en torno a la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas que están resistiendo a la ifiltración comunista y la injerencia del G2 cubano. Esos institutos serán, muy pronto, los que tendrán que intervenir porque a estas alturas el gran reto nacional no es solo recuperar la democracia, sino salvaguardar la seguridad y la defensa nacional.

(*) Analista político

* La Dirección periodística no se responsabiliza por los artículos firmados

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