Opinión

La lógica perversa de la burocracia corrupta

Por: Fernando Cillóniz Benavides

A más trámites, más corrupción. Eso es así aquí, en la China y en la Conchinchina. El fracaso estrepitoso del Registro Integral de Formalización Minera (más conocido como REINFO) constituye tan solo un botón de muestra. Pero el caso se repite, tal cual, en casi todos los permisos y licencias creados por el Estado para que los peruanos vivamos, supuestamente, de manera civilizada, tanto en los ámbitos privados y familiares como en los ámbitos laborales y profesionales.

Soy testigo de innumerables casos de corrupción estatal frente a muchos pequeños mineros, de todo el país, que hacen todo lo humanamente posible para formalizarse; pero no. Para la gran mayoría de pequeños mineros peruanos, formalizarse ha sido una misión imposible. Pero ¿por qué no consiguen formalizarse?, les preguntaba yo, ingenuamente.

Pues porque es imposible, fue la respuesta más recurrente. El Estado (me refiero al Estado de los últimos 15 años) ha hecho imposible cumplir con los intrincados requisitos e interminables trámites del famoso REINFO. Y claro, para los funcionarios corruptos del Estado, no hay presa más apetitosa que un pequeño «minero ilegal» con 100 gramos de oro en el bolsillo, cuyo valor actual, dicho sea de paso, en el céntrico jirón Mariano Núñez de Juliaca, es de US$ 12 500, aproximadamente.

Entre paréntesis, ¡con qué naturalidad Chibolín y los hermanos Siucho involucraron, en su momento, a una fiscal superior especializada en Lavado de Activos en un presunto soborno de US$ 1 000 000 por una movida de 100 kilitos de oro!

Como se ve, el Estado ha estado de plácemes con la «minería ilegal». De ahí mi hipótesis y mi convicción de que el Estado, corrupto, fue el principal interesado en mantener el statu quo de la minería ilegal en el país.

Efectivamente, no hay nada mejor para la corrupción estatal que una delincuencia adinerada. ¡Una «delincuencia» creada y promovida por el propio Estado!

Y eso es exactamente lo que estuvo pasando con el boom del oro, la plata y el cobre, aunado a la extraordinaria riqueza minera de nuestro país.

En conclusión, el mayor enemigo del Gobierno actual es el cardumen de funcionarios corruptos que están dentro del propio Estado y que ingresaron por la puerta trasera durante los últimos años. De ahí provienen las principales carencias de los peruanos pobres: agua, salud, educación, seguridad e infraestructura.

Por eso es tan importante salir de dicho cardumen. Es imposible servir a la ciudadanía con eficiencia y respeto con esa gente en el Estado. Simplemente, porque son maltratadores, indolentes y, sobre todo, corruptos.

Por eso, no nos vayamos por las ramas. El problema de nuestro país no es la Constitución de 1993 ni el modelo económico. En ese sentido, el problema no es legal o presupuestal. Y menos aún, uno de falta de recursos naturales o humanos.

El problema actual de nuestro país es la corrupción estatal. ¡Ese es el problema del Perú!

(*) Exgobernador regional de Ica

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