Opinión

Universitario y Alianza Lima: dos deudas, dos modelos y un futuro distinto

Por: Emilio Rossi Ferreyros

La diferencia entre Universitario de Deportes y Alianza Lima no está solamente en sus resultados deportivos. Está en cómo administran sus recursos, cómo enfrentan sus deudas y, sobre todo, en quién podrá recuperar el control de la institución.

Universitario ha logrado desarrollar una mayor capacidad para generar ingresos y cuenta con un plan de viabilidad que permite ordenar sus obligaciones dentro de un horizonte de hasta 30 años. Esto no significa que sus deudas hayan desaparecido ni que la controversia con Gremco esté resuelta. El club sostiene que los montos reclamados deben ser revisados judicialmente y que no corresponde reconocer automáticamente todo lo que se exige.

La diferencia es que Universitario puede generar ingresos para atender ordenadamente sus obligaciones sin renunciar a su desarrollo deportivo. Si finalmente se determina que la deuda con Gremco es menor a la reclamada, como sostiene el club, su situación podría ser todavía más favorable.

Pero el objetivo va más allá de pagar deudas. Se trata de que Universitario recupere progresivamente su autonomía y que, una vez cumplidas las condiciones legales correspondientes, el manejo de la institución pueda regresar a sus socios. El club debe volver a estar en manos de su comunidad institucional, no sometido indefinidamente a los intereses de administradores o acreedores. Ese es el sentido de sanear las cuentas: recuperar la capacidad de decidir sobre el propio futuro.

Alianza Lima enfrenta un desafío diferente. El Fondo Blanquiazul y las administraciones posteriores deben responder por sus decisiones y demostrar que están mejorando la situación financiera del club. Pagar obligaciones anteriores no basta si, al mismo tiempo, aparecen nuevos compromisos y problemas de liquidez. Una gestión responsable debe reducir las deudas, controlar los gastos y evitar comprometer permanentemente los ingresos futuros.

El riesgo es que Alianza Lima permanezca atrapado en una estructura financiera e institucional que dificulte que sus socios recuperen el control efectivo del club. Si las deudas se prolongan y las administraciones no consiguen sanear las cuentas, la autonomía de sus socios puede quedar cada vez más distante. No es un desenlace inevitable, pero sí un riesgo que exige transparencia y responsabilidad.

La diferencia fundamental es esta: Universitario tiene la oportunidad de convertir sus ingresos en estabilidad financiera y abrir el camino para que el manejo vuelva a sus socios; Alianza Lima necesita demostrar que puede dejar de acumular problemas y construir una salida que permita recuperar esa misma autonomía.

Los clubes no pertenecen a quienes los administran temporalmente. Su historia, su patrimonio y su identidad trascienden a cualquier dirigente o grupo de inversión.

Sanear las cuentas no consiste solamente en pagar deudas. Consiste en recuperar la libertad de administrar la propia institución. Porque los dirigentes pasan, pero los socios y la historia del club permanecen.

(*) Abogado, Ph. D (c)

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