
En términos generales, la política peruana es centralista y capitalina. Eso está fuera de toda discusión. El país está de espaldas a la sierra y a la selva, así se expresan nuestros compatriotas de aquellas regiones. Y en buena medida no les falta razón. Para muestra, algunos botones.
El Proyecto Especial Tambo Ccaracocha (PETACC) del Gobierno Regional de Ica no tiene ninguna representación huancavelicana, a pesar de que tanto el río Tambo como la laguna Ccaracocha están en territorio huancavelicano.
Algo parecido pasa con el Proyecto Especial Olmos Tinajones (PEOT) del Gobierno Regional de Lambayeque que, desde septiembre pasado, opera el trasvase Olmos. El problema es que tanto el río Huancabamba como la presa Limón, ambos componentes fundamentales del trasvase, están en territorio cajamarquino.
¿Por qué el PETACC y el PEOT, siendo proyectos birregionales, excluyen de sus directorios a sus pares andinos? Centralismo costero puro y duro.
¿Por qué, habiéndose promulgado la Ley de Canon Hídrico (Ley 31720) en abril de 2023, hasta la fecha no se redacta el reglamento de la mencionada ley? Craso error. Muchas comunidades huancavelicanas, sobre todo de las provincias de Huaytará y Castrovirreyna, no quieren saber nada del PETACC. Para ellas, el PETACC es una institución indolente y prepotente frente a las necesidades y derechos de las comunidades huancavelicanas.
En el Gobierno Regional de Ica, durante el período 2015-2018, establecimos lo que denominamos “La Hermandad del Agua” entre Ica y Huancavelica. Juntos promovimos la promulgación de la Ley de Canon Hídrico, que financia la construcción de reservorios y plantaciones forestales altoandinas, de donde proviene el agua de la Costa, con el 50% del Impuesto a la Renta que pagan las empresas agroexportadoras.
¿Por qué se frustró la Hermandad del Agua entre Ica y Huancavelica? Por el centralismo costero puro y duro. Mi sucesor, Javier Gallegos, deshizo el acuerdo de integrar a nuestros pares huancavelicanos en el directorio del PETACC. El hecho es que “La Hermandad del Agua”, que tan buenos resultados tuvo para Ica y Huancavelica, está muerta.
Recordemos: fue el DIÁLOGO, así con mayúsculas, lo que nos llevó a ver la luz del agua para Ica. Un diálogo basado en respeto, equidad, justicia y sostenibilidad. La sostenibilidad estaba referida a la intangibilidad de los bofedales y lagunas huancavelicanas. La justicia implicaba la promulgación de la Ley de Canon Hídrico, lo cual se logró, aunque falte el reglamento.
La equidad implicaba dos condiciones: (1) compartir el PETACC entre ambas regiones, para lo cual se creó la Mancomunidad Regional Huancavelica-Ica (MANRHI), y (2) compartir todas las aguas afianzadas, primero para los usuarios de las partes altas de las cuencas y luego para los usuarios de las partes bajas.
El respeto implicaba respeto mutuo. Pero no. A mi sucesor en el Gobierno Regional de Ica no se le ocurrió mejor idea que entrar con la pata en alto. Y el gobernador actual, Rocky Hurtado, siguió la misma línea de altanería costera. Moraleja: basta una pachotada costera o limeña para que todo se eche a perder. Ahora han vuelto los insultos entre iqueños y huancavelicanos. Y lo mismo sucede entre lambayecanos y cajamarquinos por el tema del PEOT.
¿Y los reservorios y plantaciones forestales en la Sierra para retener más agua de lluvias para los estiajes? Nada de nada.
(*) Exgobernador regional de Ica

