Opinión

Estado de malestar

Por: Fernando Cillóniz Benavides

El Estado está lleno de plata. Por el lado fiscal, la recaudación de impuestos de la Sunat subió de S/25,000 millones en el 2000, a más de S/ 170,000 millones el año pasado.

Aunque los pagadores hayamos sido los ciudadanos, el aumento de los precios de los combustibles le está facilitando al Estado las mayores recaudaciones de Impuesto General a las Ventas (IGV) de la historia.

Por otro lado, el aumento de precios de nuestros productos de exportación, cobre y oro, principalmente, está también propiciando la mayor recaudación de Impuesto a la renta jamás lograda por la Sunat, en toda su existencia. Producto de ello, el canon minero está también alcanzando récords históricos.

Por el lado monetario, los récords de exportaciones de los últimos años (US$67,000 millones en 2023) y los superávits de la balanza comercial internacional (US$17,000 millones el año pasado), le permitieron al BCR acumular enormes reservas internacionales: US$74,000 millones, con tendencia al alza.

Por todo ello, las cuentas fiscales están totalmente equilibradas. La deuda externa peruana es una de las más bajas del mundo. ¡Ya quisieran muchos países tener la solidez macroeconómica del Perú!

Claramente, hay un contraste entre las finanzas públicas y las finanzas de la ciudadanía. Repito: el Estado está lleno de dinero. Sin embargo, a pesar de ello, al contrario de lo que debería suceder, mucha gente está sin trabajo. Peor aún, la pobreza ha crecido en los últimos años.

Y con la pobreza, han crecido el hambre y la delincuencia. Si no, ¿cómo explicar la proliferación de Ollas Comunes? ¿Por qué hay tantos mendigos, con niños a cuestas, en las calles? ¿Cómo explicar el incremento desmedido de la criminalidad e inseguridad ciudadana en todo el país?

El Estado ha fracasado. El enorme esfuerzo contributivo de la ciudadanía y las empresas ha sido en vano. Me refiero a la gestión de los servicios públicos.

El dinero de los peruanos debe estar más en el mercado, y menos en el Estado. ¡Esa es la propuesta! El Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) debe desaparecer… y para siempre. Las tasas de IGV y Renta (IR) deben bajar. Sin desequilibrar el presupuesto público, el Estado debe ser más austero y servicial.

Para ello hay que digitalizarlo y simplificarlo, al máximo. Cero colas, cero papeles, cero firmas, cero sellos, cero coimas. Hay que autonomizar los servicios públicos especializados, agua y desagüe, limpieza pública, salud, educación, seguridad, infraestructura, para blindarlos de la perniciosa injerencia política.

Paralelamente, hay que reducir los gastos del Estado: fusionar ministerios e instituciones redundantes. Hay que reducir la burocracia corrupta e inepta que ingresó al Estado por la puerta falsa: favores políticos, nepotismo, compras de puestos, tarjetazos, títulos académicos falsos…y todo lo demás. Es hora de terminar con el Estado de malestar que tenemos los peruanos.

(*) Exgobernador regional de Ica.

* La Dirección periodística no se responsabiliza por los artículos firmados

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