Opinión

Descubriendo “El Camino”

¿Les ha pasado alguna vez durante su vida laboral, que no ven con claridad el norte de la empresa? O peor aún, ¿les ha pasado identificar a un líder y pensar que su estrategia “no es el camino”?

A veces tratamos de entender la estrategia empresarial como una compleja metodología y nos olvidamos de que es simplemente un conjunto de actividades que nos orientan hacia el logro de un objetivo. La estrategia no es una metodología, solo es un enfoque.

La palabra estrategia viene del griego “STRATEGOS”, que significa “el arte del general”. Esta connotación, muy militar, reconoce como líder al oficial de alto rango que se le llama “General”. Lo curioso es que la palabra general significa “sin función específica”.

La adaptación de una estrategia empresarial, que termina siendo el gran reto de todo líder, quien una vez que define la visión o el propósito de su negocio, pasa necesariamente por un marco de adaptación que

incluye dos aspectos:

La Formulación Estratégica, que incluye entender, en primer lugar, el ambiente o entorno sobre el que se desarrollará la empresa, variable altamente crítica para el éxito en la ejecución de cualquier estrategia

y, en segundo lugar, el diseño de la estrategia, es decir el desarrollo de un esquema ordenado de actividades que, de cumplirlas, llevarán a la empresa a alcanzar sus metas; y La Implementación Estratégica, lo cual define dos aspectos: (i) La estructura de la organización (organigrama, número de colaboradores, perfiles profesionales y sistemas de compensación entre otros); y (ii) El comportamiento organizacional, es decir la forma de actuar de la empresa frente a su entorno de referencia.

Aunque dentro de una organización, los equipos deben conocer su rol y de qué forma sus actividades se integran dentro de la estrategia general, solamente el líder tiene la capacidad de medir los impactos de forma integral, después de todo, él es el que ve el “bosque”. Comprender esto ayudará a respetar y sobre todo respaldar las decisiones en una empresa si estas son tomadas por “el bien del negocio”.

El buen líder o estratega no es el que prepara el plan, es el que lidera el cambio estratégico en una organización, el que mantiene a su empresa con dinamismo y preparada para afrontar coyunturas o situaciones no previstas, el que tiene la capacidad de reinventar su negocio para que no desaparezca en situaciones como por ejemplo las vividas durante la pandemia.

Tener una cultura de constante adaptación solo es beneficiosa si se cuenta con el manejo de dos variables en la organización: (i) Una constante necesidad de cambio, y (ii) La disposición de querer cambiar.

(*) Gerente General de BLANCO SAF

(*) miembro del Directorio de la UPAL, CPC y Máster en Banca y Finanzas

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