Autonomizar, profesionalizar y despolitizar la salud pública
Por: Fernando Cillóniz Benavides

Nada resulta más repulsivo, cruel e injusto que el maltrato de un médico o enfermera a una persona enferma o adolorida. Y ¡qué decir de las colas de amanecida que hacen los pacientes en la mayoría de los hospitales públicos del país, para ser atendidos tarde, mal y nunca!
En ese sentido, la mejora de los servicios de salud pública debería constituir una de las máximas prioridades de toda autoridad gubernamental, a nivel nacional. Ese fue el parecer, y el compromiso, del Gobierno Regional de Ica, en el período 2015/2018, que me tocó liderar.
En Ica cuadruplicamos las atenciones de consultas externas, eliminamos las colas y mejoramos sustancialmente las atenciones hospitalarias, sin aumentar el presupuesto.
La implementación del Sistema Digital de Gestión Hospitalaria denominado SIS GalenPlus (una valiosa donación del Gobierno norteamericano) fue determinante para la mejora de los servicios hospitalarios.
Aparte de cuadruplicar el número de consultas externas, el SIS GalenPlus propició la mejora significativa de todos los procesos hospitalarios: historias clínicas digitales, gestión de farmacias y medicamentos, control y mantenimiento de equipos, atención hospitalaria, distribución de camas y cunas, unidades de cuidados intensivos, salas de cirugía, salas de rehabilitación, etc.
A lo que quiero llegar es que sí se puede mejorar los servicios de salud pública en todo el país. El problema es que todas las mejoras logradas en nuestra gestión se vinieron abajo abruptamente tan pronto asumió el nuevo gobernador regional, Javier Gallegos, a partir de enero de 2019.
Todos los gerentes públicos de SERVIR fueron destituidos. Las descaradas “ventas” de puestos reaparecieron en todas las dependencias regionales. Sin embargo, lo que más me llamó la atención fue la nula reacción de las instituciones supuestamente responsables de la salud pública del país.
Conclusiones: (1) La salud pública en el Perú es un vil negocio de los gobernadores regionales corruptos y de sus pandilleros. En el vil negocio de la salud pública peruana están también incluidos ministros, congresistas, jueces y fiscales, policías y militares, y demás. (2) Al Estado peruano le importa un bledo la salud de los peruanos.
Propuestas: (1) Autonomizar, profesionalizar y despolitizar la salud pública en el país. Eso implicaría quitarle las competencias de salud a todos los gobiernos regionales. Incluso, quitarle la gestión hospitalaria al Minsa (en el caso de los hospitales públicos de Lima), al Ministerio de Trabajo (en el caso del Seguro Social de Salud, EsSalud), y a las Fuerzas Armadas y Policiales (en los casos de los hospitales de las instituciones castrenses), y dársela a la Autoridad Autónoma (AA) que se constituiría para gestionar la salud pública en el país, de manera totalmente descentralizada.
(2) El seguro de salud en el trabajo debe seguir siendo obligatorio. Sin embargo, los trabajadores deben optar, y aportar, libremente por el servicio de salud de su preferencia.
(3) Masificar las Asociaciones Público-Privadas (APPs) para la gestión de todos los hospitales y centros de salud del Estado. Tal cual los exitosos casos de los hospitales de EsSalud: Alberto Barton y Guillermo Kaelin, en El Callao y Villa María del Triunfo, respectivamente.
Autonomizar, profesionalizar y despolitizar la salud pública, ¡no queda otra!
(*) Exgobernador regional de Ica.

