Opinión

La locura de Milei de apoyar el sionismo genocida desde Argentina

Por: Omar Chehade

La teoría ideológica del sionismo es ultra nacionalista, es pretender un Estado de Israel expansionista y dominante en el mundo. Es decir, la ocupación ilegal de tierras de Palestina (Cisjordania y Gaza) incluyendo los altos del Golán y otros países vecinos como el Líbano, aspirando al denominado: “Gran Israel”.

De allí se entiende el genocidio y destrucción en Gaza y el sur del Líbano. Sin embargo, lo más insólito del caso es que el polémico y coprolálico presidente argentino, Javier Milei, siendo católico, antes despotricara contra el papa argentino, Jorge Bergoglio llamándolo sin ningún sentido: “el representante del diablo en la tierra”, se ha declarado públicamente sionista, y lo peor de todo amigo cercano del criminal de guerra, y primer ministro Israel, Benjamín Netanyahu. Ha tenido el desparpajo de visitarlo a ese país, abrazarlo, besarlo, homenajearlo e incluso mientras el hermano país argentino sangra, padece y duele pobreza, ir hasta las piedras del Muro de los Lamentos y llorar por ellos, por una guerra que no les pertenece a los argentinos, y que más bien critican duramente a Israel por el asesinato perpetrado contra más de 70 mil gazatíes palestinos en apenas dos años a manos del ejército israelí. El mundo al revés.

Milei se ha convertido en el lacayo de un criminal de guerra, Benjamín Netanyahu (perseguido por la Corte Penal Internacional). El alineamiento de Javier Milei con el sionismo es total e incondicional. El presidente argentino tiene además una relación servil con la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), la muy poderosa organización sionista de Argentina. Milei, además, promueve el ilegal traslado de la Embajada Argentina de Tel Aviv a Jerusalén, y considera al genocida Netanyahu su héroe. Todo ello constituye no solo un alineamiento genocida sino principalmente una traición a los más básicos conceptos de humanidad y derechos humanos universales. Milei ha llegado al punto de subordinar los intereses de Argentina a la agenda de Israel, cuando en verdad el sufrido pueblo argentino nada tiene que ver con las atrocidades que comete el Ejército Israelí y su gobierno.

Las escenas vistas por la televisión mundial de un Milei visitando Israel y luego abrazando a Netanyahu son verdaderamente dantescas, propias del teatro del horror. Es como si hace 85 años, un presidente democrático del continente americano hubiese viajado a Berlín a abrazar a Hitler, almorzar con él, y ofrecerle todo su apoyo en el holocausto que estaban perpetrando.

Mientras Milei oprime e insulta a la clase trabajadora y más humilde de Argentina, y luego de que los jubilados argentinos marchaban por las calles reclamando una mejor pensión, les gritara denigrantemente: “son unos viejos meados”, por otra parte, recorre el mundo visitando y abrazando a uno de los personajes más odiados y criminales en la historia del mundo como Netanyahu.

¿Qué le sucede al presidente de todos los argentinos? Su popularidad esta por los suelos, ¿será un problema de salud mental?, puede ser. La democracia argentina y su nación no merece esta suerte de esperpento.

(*) Exvicepresidente del Perú

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