Opinión

Cayeron las dos horas

Por: Hans Berger

A sugerencia de Ernesto comentaré lo sucedido en la maratón de Londres de este año, donde el atleta keniano Sebastián Sawe logró lo que parecía imposible: correr en menos de dos horas los 42,195 metros de la competencia. Lo hizo en un tiempo de 1:59:30 horas. Aunque parezca increíble, Sawe no fue el único en bajar las dos horas. El etíope Yomif Kejelcha también lo logró en la misma competencia, llegando en segundo lugar con un tiempo de 1:59:41 horas. Dos atletas (¿O súper atletas?), lograron lo que hasta ahora era un sueño. 

Este logro demuestra lo que es el talento y la preparación en el atletismo de élite actual. La historia de la maratón se remonta a los Juegos Olímpicos de Atenas en 1896 cuando triunfó el griego Spyros Louis. En los tres primeros juegos olímpicos la distancia era de aproximadamente 40 kilómetros. La distancia actual se corre desde los Juegos Olímpicos de Londres de 1908 cuando la familia real solicitó que la competencia comenzara en el Castillo de Windsor para que los niños de la realeza vieran la partida y terminara frente al palco real en el White City Stadium. La distancia entre estos puntos es 42,195 metros. 

La barrera de las dos horas ha sido, durante décadas, el objetivo supremo, un punto de referencia que se consideraba como el umbral de lo humanamente posible. La evolución de las marcas ha sido un testimonio de los avances en el entrenamiento, nutrición, tecnología de calzado y una comprensión más profunda de la fisiología del ejercicio. La marca, inferior a dos horas, no es un simple paso, es un salto cuántico, que valida la creencia que no hay límites para el rendimiento humano. 

Las hazañas de Sawe y Kejelcha recuerdan otro momento icónico en la historia del atletismo: cuando se rompió por primera vez la barrera de los 10 segundos en los 100 metros planos. Logro conseguido por el estadounidense Jim Hines en los Juegos Olímpicos de México el 14 de octubre de 1968. Hines paró el cronómetro en 9.95 segundos. Al igual que la marca de las dos horas en la maratón, el “sub-10” en los 100 metros planos representaba una marca infranqueable. No solo estableció un nuevo récord, demostró que era posible.

 De manera similar, Sawe y Kejelcha en Londres no solo rompieron un récord, redefinieron lo que es alcanzable en la maratón, estableciendo un nuevo estándar y sin duda inspirando a muchos atletas a superarlo. Ambos logros marcan momentos en los que el deporte redefinió las capacidades humanas. El récord de Hines estuvo vigente quince años, hasta que Calvin Smith marcó un tiempo de 9.93 segundos el 3 de julio de 1983. ¿Cuánto durará el de Sawe? 

(*) Periodista deportivo 

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