Experto alerta sobre millonaria fuga de oro y exige reforzar la formalización minera en el país

En los últimos diez años, a través del contrabando, se trasladaron aproximadamente más de 45 toneladas de oro al año —un promedio superior a 3.5 toneladas mensuales— desde los centros mineros del sur del Perú hacia Bolivia y Brasil, así lo reveló el Ing. Reyner Paredes Molina, asesor de la Asociación de Pequeños Mineros y Mineros Artesanales de Sandia y Carabaya – Puno y consultor especializado en procesos referentes a la pequeña minería y minería artesanal.
El especialista señaló que, mientras el contrabando opera sin control hacia los países vecinos, la Policía Nacional incauta oro a productores artesanales en proceso de formalización, aprovechando vacíos legales y una interpretación arbitraria de las normas. A esto se suma la actuación de SUNAT-Aduanas y Ministerio Publico, que no se adecuan a las normas emitidas por el Minem referentes al Proceso de Formalización Minera siendo la trazabilidad y el origen del mineral parte fundamental del control y la incautación de los minerales desconociendo las disposiciones vigentes que regulan la formalización minera de la pequeña minería y la minería informal.
Paredes Molina precisó que el Ministerio de Energía y Minas (MINEM), junto con las Direcciones Regionales de Energía y Minas, deberían brindar la información necesaria que certifique la legalidad del origen del mineral en el marco de proceso de formalización y así se evite que los mineros formales y en proceso de formalización sean tratados como infractores.
Respecto al mercado negro del oro, el especialista advirtió que muchos productores optan por vender su producción en la informalidad, debido a que consideran más engorroso y problemático cumplir con los requisitos exigidos por Activos Mineros S.A.C. o exportadores legales, los cuales —según señaló — exigen cumplir preferentemente los requisitos de la SUNAT y la Superintendencia de Banca y Seguros y no la normativa del Minem.
Esta situación genera malestar y rebeldía en los pequeños mineros y mineros artesanales, quienes encuentran en el mercado negro e ilegal una salida rápida y con pago en efectivo.
Ante este panorama, Paredes Molina propuso la creación de una entidad financiera especializada, impulsada por el Banco Central de Reserva (BCR) que adquiera la producción de oro de la pequeña minería (PM) y la minería artesanal (MA), tomando como referencia la experiencia del antiguo Banco Minero, pero adaptada a la realidad actual demás de estar fiscalizada por la Superintendencia de Banca y Seguros y el acompañamiento técnico informativo del Ministerio de Energía y Minas.
Por último, destacó que estas medidas permitirían impulsar la formalización y transparencia en la comercialización del oro en la región Puno y en todo el país, garantizando el cumplimiento de obligaciones fiscales, brindando mayor seguridad en las transacciones y promoviendo el desarrollo económico local.





