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Del potrero de Villa Fiorito al olimpo de fútbol mundial

La historia de Diego Armando Maradona y la idolatría que motivó con su talento, su pasión y sus goles

Diego Armando Maradona fue pasión, arte y calle. Fue mucho más que un futbolista: un ícono cultural, un símbolo de lucha popular y una figura que trascendió el deporte. Nacido el 30 de octubre de 1960 en Lanús, Argentina, y fallecido el 25 de noviembre de 2020, su legado sigue vivo en cada cancha, mural y corazón que lo recuerda.

Todos lo identifican con Villa Fiorito porque es allí donde transcurrió su infancia. El pequeño Diego creció entre potreros, carencias y sueños. A la vuelta de su casa estaban las canchitas del Club Estrellas Unidas, donde empezó a jugar al fútbol. En su autobiografía, escribió: “Si debo definir con una sola palabra a Villa Fiorito, digo lucha”. Aunque con el tiempo se mudó, nunca olvidó sus raíces.

LOS CEBOLLITAS

Su casa, ubicada en Azamor 523, en Lomas de Zamora, provincia de Buenos Aires, fue declarada Lugar Histórico Nacional en el 2021 por su valor simbólico y cultural. Allí vivió con sus padres, don Diego y doña Tota, y sus hermanos, en condiciones muy precarias. A los 9 años inició su romance con el fútbol, cuando actuaba en un equipo infantil conocido como Los Cebollitas. Con ellos ganó 136 partidos consecutivos. Tuvo una temprana fama y una madurez acelerada. En 1971, con 10 años, apareció por primera vez en el diario Clarín. Su nombre empezó a sonar como una promesa del fútbol. Don Diego papá regentaba una canchita en el barrio y dirigía el equipo Estrella Roja, al que Dieguito accedió siendo aún niño.

FAMA PRECOZ

Su adolescencia fue el preludio

de una leyenda. Desde muy joven deslumbró con su talento, pero también comenzó a forjar su carácter rebelde. Vivió esa etapa de su vida con intensidad, contradicciones y una pasión que lo conectó profundamente con la gente, con la calle, con el pueblo. A los 15 años debutó en la Primera División con Argentinos Juniors. En solo tres años pasó de Villa Fiorito a la televisión, las revistas y los reportajes. Él mismo dijo en una oportunidad: “Maduré de golpe. Me quise comprar todo: camisas, camperas, pantalones, remeras…”

DEBUT PROFESIONAL

Tenía 15 años cuando fue fichado por Argentinos Juniors. Debutó en la Primera División en 1976, diez días antes de cumplir 16 años. Siguió jugando en Argentinos Juniors hasta 1980 y fue el máximo goleador de los torneos argentinos de los años 1978, 1979 y 1980. En 1979 formó parte de la selección juvenil que ganó el campeonato del mundo.

EN BOCA JUNIORS

En 1981 pasó al Boca Juniors, equipo con el que salió campeón ese mismo año. Su historia en Boca es una de las más emblemáticas del fútbol argentino, marcada por pasión y una conexión profunda con la hinchada xeneize. Debutó oficialmente el 22 de febrero de 1981 con dos goles en la victoria de 4-1 sobre Talleres. Fue la figura del Boca que ganó el Campeonato Metropolitano 1981, su único título en Argentina. En ese torneo anotó 17 goles en 28 partidos.

AVENTURA EUROPEA

Por ese entonces, los clubes del Viejo Continente eran el destino natural de las grandes promesas del fútbol sudamericano. Contratado en 1982 por el Barcelona por 1,200 millones de pesetas (7.2 millones de euros, una cifra astronómica en la época), consiguió con los azulgranas la Copa de la Liga, la Copa del Rey (ambas en 1983) y la Supercopa de España (1984), pero una hepatitis y una lesión lo alejaron por un periodo de las canchas. Ya recuperado, por una cantidad astronómica pasó en 1984 al Nápoles. Fue recibido como un mesías popular: 70 mil personas lo ovacionaron en su presentación en el estadio San Paolo. Con el Nápoles ganó las ligas o Scudettos de 1987 y 1990, una copa Italia, la copa UEFA de 1989 y la Supercopa de Italia de 1991. Marcó 115 goles en 259 partidos. Su historia en el equipo italiano fue mucho más que fútbol: fue una revolución cultural, social y deportiva que transformó a la ciudad y a Maradona en leyendas inseparables. Diego había llegado a una ciudad marginada y la convirtió en capital futbolística. Su figura se volvió símbolo de resistencia del sur frente al poder del norte de Italia (Juventus, Milan, Inter). Posteriormente militó en Sevilla FC (1992–1993), Newell’s Old Boys (1993–1994) y Boca Juniors (1995–1997). En total, jugó 589 partidos y anotó 311 goles a nivel de clubes en toda su carrera.

VENERACIÓN POR “D10s”

Con la selección argentina participó en 4 Copas del Mundo (1982, 1986, 1990, 1994) y fue campeón en México 1986 y subcampeón en Italia 1990. Jugó 91 partidos y marcó 34 goles con la selección mayor. Fue un mago con la pelota y su carrera, extraordinaria. Por su carisma y talento lo llamaban “D10s”, lo que demuestra la devoción casi religiosa por el ídolo supremo del deporte rey. (GPR)

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