Opinión

Al rescate del criollismo

Por: Ántero Flores-Aráoz Esparza

Prestos a la celebración del “Día de la Canción Criolla”, coincidente con el Halloween, que proviene de otras latitudes y tiene su propio público, por lo general más joven, hacemos algunas reflexiones para ir, con muchos otros aficionados, al rescate del criollismo, que no se puede ni debe perder.

Felizmente quedan aún refugios del criollismo, como es el campeonato de “La Marinera” en Trujillo y las famosas “peñas”, que aún con esfuerzo se mantienen, como la Felipe Pinglo, que gracias al tesón de César Campos y muchos otros habitúes, tiene abiertas sus puertas.

Los nietos de doña Rosa Mercedes Ayarza de Morales, todos sin excepción, siguen cultivando y cautivando con la música criolla que les enseñara su famosa abuela, incluyendo los también famosísimos pregones y, en el recuerdo de Alejandro Ayarza, también llamado Karamanduka, que fue inspiración para el local criollo que condujo por muchos años la popular Piedad de La Jara, ayudada por su hermano apodado “Pajarito”.

La forma más adecuada de rescatar el criollismo es manteniendo las peñas, que existieron principalmente en los Barrios Altos, en el Rímac, al igual que en Breña, aunque también en otros barrios y con público más exigente.

Ciertamente hay otros locales que, adaptados a la música internacional, pretenden que no se pierda el criollismo, por lo que el esfuerzo de personas como Cecilia Bracamonte es digno de destacar.

Si bien, como dicen los entendidos, el criollismo es uno solo, empero se puede distinguir el más jaranero, al que lo denominan “de rompe y raje”, del más tranquilo, como son los valses melódicos con los que nos deleita, por ejemplo, Julie Freundt y los estupendos espectáculos que arma Fabiola De La Cuba, algunos hasta con los famosísimos caballos de paso.

Personas de más años nos hablan de “La Palizada”, entre otros muchos locales que no deben quedar solo en el recuerdo, sino que deben seguir desbordando criollismo.

Si hay algo que hace bien el sector Cultura es cultivar, desde Radio Nacional y el canal IRTP (Canal 7), nuestro criollismo con programas los días domingo, que entretienen a muchísimas familias, no solo desde sus hogares, sino participando en los bailes que se hacen en plazas públicas.

Hay otros programas en el mismo canal que, si bien especializados en música internacional, no olvidan nuestra música criolla, como “Voces del Mundo”, que bajo la dirección de Mabel Linares Woodman son vehículos culturales que deben mantenerse sin duda alguna.

No debemos perder nuestros bailes, ritmos, canciones y orquestación de lo vernacular. Este último sábado, al concurrir al mediodía a la Municipalidad de Lima, al matrimonio de una buena amiga, en la Plaza Mayor se bailaba la danza musicalizada de “Los Caporales”, que viene de Puno, y turistas de otros países aplaudían a rabiar.

Claro que tenemos mucho que mostrar y es bueno hacerlo, pues además de exhibir lo propio, también se mueve la economía, con los beneficios que eso conlleva.

(*) Expresidente del Consejo de Ministros

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