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“Tribunal Constitucional partido en dos facciones”

Víctor García Toma afirma que es el primer TC en la historia que está dividido y sus sentencias no son la expresión de una deliberación colectiva

POR: CÉSAR PICCIOTTI MACEDO

Víctor García Toma, expresidente del Tribunal Constitucional, considera que los miembros actuales de esa institución no han cumplido a cabalidad con su función y que, parafraseando la mítica canción de Joe Cocker se dedicaron a dar una “ayudita a sus amigos”, menoscabando la dignidad de ese importante organismo estatal, último bastión en defensa de nuestra Constitución. La Noticia Multimedia dialogó con el destacado jurista.

Doctor García Toma, finalmente el TC admitió a trámite la demanda de inconstitucionalidad presentada por el Ejecutivo contra la ley que interpreta la cuestión de confianza, ¿qué opinión le merece este hecho?

Efectivamente, pero se trata de un acto meramente administrativo. El TC verificará si la persona jurídica que ha presentado la demanda de inconstitucionalidad se encuentra legitimada por la Constitución y si obedece a un previo acuerdo del Consejo de Ministros. Aparentemente se cumple con las normas establecidas. Lo único singular es que un día antes de este hecho ya se había adelantado que se iba a aceptar el trámite.

¿Eso es normal o es un caso sui generis?

No. Esa es una forma de actuación del doctor Eloy Espinoza. Él suele adelantar opiniones. Incluso en las audiencias sugiere a las partes sirvan fundamentar sus escritos después del alegato en tal o cual sentido. Lamentablemente eso se lo ha permitido este TC. Eso no va a variar, va a continuar. Es un hecho consumado, una forma de actuar que evidentemente es irregular.

Ahora, una vez admitida a trámite esta demanda, ¿cuáles son los siguientes pasos?

Esta demanda será notificada al Congreso de la República que tendrá 30 días útiles para contestar. Es decir, para dar su punto de vista sobre las razones por las cuales ha aprobado la ley y desestimar por supuesto los argumentos de la parte impugnante.

A criterio suyo, ¿cómo contempla esta demanda en contra de la ley que interpreta la Cuestión de Confianza?

Sobre el tema de fondo le diré que el Poder Ejecutivo presentó hace dos semanas un proyecto sustitutorio de esta ley. En esta norma el Ejecutivo se allana a todo lo que el Parlamento aprobaba. Es decir, está de acuerdo en que solo se puede hacer cuestión de confianza sobre aquellos asuntos que son de competencia especifica de dicho poder. Entonces, a la luz de la propia declaración del Poder Ejecutivo, no habría una discusión sobre el fondo del asunto. Está totalmente de acuerdo con acotarlo.

Con respecto al tema de los candidatos al TC, ¿no le parece excesiva la cantidad de postulantes a este organismo?

Cuando yo postulé el 2002 bajo esta misma modalidad –que no me parece la más acertada– se presentaron más de cien. Pero, ciertamente, 75 candidatos me parece también una cifra bastante alta.

¿Y a qué se debería este inusitado interés por postular al TC?

Me parece que hay varias razones. Hay candidatos que se sienten capacitados para ejercer el cargo porque tienen experiencia y vocación en la defensa de la Constitución y de los derechos que esta contiene. Hay otros que han culminado una carrera paralela al derecho constitucional y se sienten con la fuerza y entusiasmo de continuar ejerciendo el derecho y entonces postulan. Y, bueno, hay los que siempre están con la hoja de vida bajo el brazo, buscando en El Peruano una oportunidad para ver si se sacan la Tinka. Hay de todo. Pero dentro el grupo de 75, si el Congreso actúa con seriedad, puede encontrar seis nombres que hagan la talla para el TC.

Muchos consideran que el actual TC es un bastión importante de los “caviares”, una institución que en su momento se puso al servicio del régimen de Martín Vizcarra y Francisco Sagasti. ¿El TC se ha manejado con ese tinte político?

Bueno, un alumno me dijo alguna vez que este TC era el tribunal de Joe Cocker, siempre daba alguna “ayudita a los amigos”. Mire, en los últimos años se han presentado sentencias bastante extrañas, en el sentido que ya había una predeterminación de sostener ciertas decisiones del gobierno. Pero más allá de eso debemos considerar un hecho muy especial: es el primer tribunal en su historia que está dividido, partido en dos facciones. El conjunto de las sentencias no son la expresión de una deliberación colectiva, de una voluntad conjunta, sino la suma de votos parciales que expresan un ego en particular y que finalmente uno ya sabe cómo van salir las sentencias; es decir, cuatro a un lado y tres al otro. Eso es totalmente irregular. Y luego los adelantos de opinión.

Una pésima costumbre…

Por cierto. Recuerdo una ocasión que se aprobó una sentencia, salieron varios magistrados de uno y otro lado a criticarse mutuamente por sus votos. Esa situación es inadmisible. Una vez que la causa ha sido deliberada, votada, se entiende que es la decisión del TC y se respeta. Cualquier otra diferencia se reserva para temas internos y no pueden ser exhibidos de manera pública.

¿CUÁL DEBE SER EL PERFIL DE LOS CANDIDATOS AL TC?

Para el doctor Víctor García Toma, los candidatos deben reunir las condiciones técnico profesionales idóneas para asumir este cargo. “Tener una conducta intachable de probada vocación democrática. Yo no creo que alguien que haya tenido una activa participación en política deba ser discriminado”, indicó.

Agregó que lo importante es asegurarse que esa persona pueda ejercer el cargo con autonomía, con independencia y con imparcialidad. “Y allí no valen los colores políticos, ni religiosos. Allí queda el profesional probo que finalmente ejercerá el cargo con dignidad”, remarcó.

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