
Recientemente, en una conferencia de prensa, se ha afirmado que Sendero Luminoso está extinguido o ya no representa una amenaza. Con todo respeto, los hechos documentados demuestran lo contrario. Sendero Luminoso no desapareció: cambió de estrategia. Pasó de la lucha armada -que fue derrotada por la PNP, FF.AA. y el pueblo peruano – a una reconstitución política, legal y cultural. Y esa estrategia está activa hoy en día. En los años 70, cuando “Sendero Luminoso” aún era un grupo pequeño, Augusta La Torre (camarada Norah), compañera del genocida Abimael Guzmán, ejecutó la primera gran reconstitución. Recorrió asentamientos humanos en Lima (Comas, Collique, San Martín de Porres) – después de haber hecho lo mismo en su natal Huamanga- formó cuadros y consolidó los llamados “organismos generados”: estructuras aparentemente legales que servían para extender la influencia de la organización sin aparecer abiertamente como terroristas (es el “camino” que hoy nuevamente ejecutan los seguidores).
El objetivo era preparar el terreno para la conquista del poder y hoy pretenden lo mismo. Esa misma directiva – emanada del plan de “solución política” dictado desde la cárcel por Guzmán – se sigue ejecutando hoy con precisión (plasmado en el plan de construcción de SL). Un ejemplo claro actualmente evidenciado es Wilfredo Arturo Robles Rivera, alias “Camarada Aldo”. El 23 de julio de 1992 fue detenido en flagrancia por la PNP en Santa Anita, junto a otros miembros del Movimiento Revolucionario de Defensa del Pueblo (estructura de Sendero en la zona Este de Lima). Se les incautaron explosivos (“quesos rusos” cebados), material para activarlos y símbolos subversivos durante un paro armado. Después de ser investigado por la DIRCOTE. Robles cumplió más de 11 años de prisión por terrorismo. Su caso fue sobreseído, no absuelto con sentencia de inocencia. Al salir en 2004, Robles no rompió con su pasado.
Se integró al Comité de Abogados Democráticos, uno de los organismos generados de SL. Informes de inteligencia de la DIRCOTE (2015-2018) lo registran participando en eventos junto a Alfredo Crespo Bragayrac y otros excarcelados por terrorismo, y coincidió con Pedro Castillo en la “Cumbre de los Pueblos” de 2018 en el Callao. “Sendero Luminoso no desapareció: cambió de estrategia. Pasó de la lucha armada a una reconstitución política, legal y cultural”. Hoy, Robles es uno de los principales abogados de Pedro Castillo. Llevó su caso ante la ONU (informe no vinculante, rechazado por el Estado peruano) y, en enero de 2024 en Ica, se paró frente a niños en una chocolatada y les enseñó a gritar que la presidenta Dina Boluarte es “una bruja malvada que tiene secuestrado a Castillo”. Eso no es defensa jurídica: es adoctrinamiento político con menores.
Este no es un caso aislado. Es la ejecución del plan de construcción de Sendero: usar organismos generados (Movadef, Ratio Juris, colectivos de abogados, frentes sindicales) para liberar cuadros condenados presentándolos como “presos políticos”, reescribir la historia y reconstruir inf luencia dentro de la legalidad. Cuando Roberto Sánchez convoca marchas, basándose en el informe de la ONU, sabiendo que no es vinculante, está aplicando exactamente esa táctica de tergiversación y generación de falsas expectativas. A la población: No se dejen confundir. Sendero Luminoso no está extinguido; se adaptó. Sigue vivo en la persistencia ideológica, en los organismos de fachada y en la narrativa victimista que busca normalizar lo que costó al Perú casi 70 mil vidas. Derrotamos a SL en el campo de batalla. Ahora debemos derrotarlo también en el terreno político, jurídico e ideológico. El Perú ya venció una vez. Puede y debe volver a hacerlo.
*) Exdirector de la DIRCOTE y la DINI
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