Opinión

Nostalgia por el Perú

Por: Ántero Flores-Aráoz Esparza

Hace pocos días, en otra columna bajo el título de “Tristeza de los PEX”, me refería al dolor experimentado por muchísimos peruanos que están en el exterior, cuando el candidato que no fue elegido como presidente de la República en la segunda vuelta electoral del pasado siete de junio, así como los dirigentes de su agrupación política, pretendieron que se anule la votación de todos los peruanos que residen en el extranjero y que cumplieron con su deber constitucional y cívico de depositar su voto, para lo cual tuvieron que pasar la mar y morena para llegar a los no suficientes locales de sufragio a cargo de nuestros consulados.

Teniendo en consideración las limitaciones de espacio de las columnas de opinión, algo quedó en el tintero y no era poca cosa, pues allí decía que la poesía y el canto eran vehículos eficaces para expresar emociones, estados de ánimo, así como también alegrías y tristezas.

Bueno pues, recibí como muchos otros compatriotas una canción que materializaba las añoranzas de los peruanos residentes en el exterior, canción cuya letra correspondía a R. Vergara y su producción y ejecución a “Rolver Music Productions”.

La obra musical se denomina “¿Cómo que ya no soy peruano?”, explicándose que es un vals criollo dedicado a los millones de peruanos que viven lejos de su tierra, pero que nunca han dejado de llevar al Perú en el corazón.

La letra de la nostálgica canción reza así:

“Muchos tuvimos que partir por trabajo, estudios, familia o nuevas oportunidades.

Cambiamos de ciudad, de país y de paisaje, pero hay cosas que la distancia nunca puede borrar.

Porque ser peruano no depende del lugar en que vivimos.

Está en nuestros recuerdos, en nuestra forma de hablar, en nuestra música, en nuestra familia y en el cariño que seguimos sintiendo por nuestra tierra.”

Al final del mensaje musical, quien lo remitió explicó:

“Desde Virginia, Estados Unidos, comparto esta canción con todos los peruanos que construyen un futuro lejos de casa, sin olvidar sus raíces.

Porque el Perú no se quedó atrás…

El Perú vino con nosotros.

¡Qué viva el Perú!”

En un bellísimo, tierno y sentido vals, van comprimidos sentimientos que no se pueden esconder, que brotan del alma y del corazón, pues a la patria no se le olvida, siempre se le tiene presente.

La añoranza y la nostalgia son sentimientos imperecederos, que no los puede borrar ningún candidato ni partido picón, que tienen que comprender que en las lides electorales, al igual que en las deportivas, se puede ganar o perder y, sea lo uno o lo otro, siempre hay que contribuir, por decencia y patriotismo (si es que se tiene), al desarrollo en paz y sin violencia, ya que con ello se contribuye al bienestar de los peruanos, se encuentren en el Perú o fuera de él, teniéndose también que tener presente que los peruanos en el exterior (PEX) no son de segunda categoría, son de primera al igual que quienes siguen radicando dentro de nuestras fronteras.

(*) Expresidente del Consejo de Ministros

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