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Mitos y verdades de los terremotos

Las creencias populares que pueden influir positiva o negativamente ante un movimiento sísmico

A lo largo de la historia de la humanidad, los terremotos han causado temor e incertidumbre. Su fuerza y capacidad destructiva han generado muchos mitos basados en creencias populares que ya han sido desmentidos por la ciencia. Para actuar de la manera más apropiada ante un sismo, es necesario conocer no solo estas presunciones, sino también las verdades que encierran los movimientos telúricos. 

Se pueden predecir con exactitud FALSO. 

Hasta hoy, ninguna institución científica, tecnología ni método en el mundo puede anticipar el día, la hora, el lugar exacto o la magnitud de un terremoto. La ciencia conoce las zonas de riesgo y mide la probabilidad, pero nadie puede saber el momento ni la magnitud exacta. 

El marco de la puerta es el lugar más seguro FALSO.

 Pararse bajo el marco de una puerta durante un sismo para protegerse es una creencia antigua. En las casas modernas, los marcos no son más fuertes que el resto de la pared y no protegen de los objetos que caen.

 Los animales pueden predecir terremotos FALSO.

No hay pruebas científicas firmes de que los animales puedan predecir terremotos con días u horas de anticipación. Sin embargo, perros, gatos, elefantes, serpientes, reses y otras especies reaccionan segundos antes de un sismo porque perciben las ondas sísmicas primarias (ondas P) o vibraciones leves que el ser humano no nota. 

La tierra se abre y traga ciudades enteras FALSO. 

Las fallas geológicas se deslizan de lado o hacia arriba y abajo por fricción; no crean abismos profundos que se tragan a la gente. 

Existe el clima sísmico FALSO.

 Muchas culturas han creído durante mucho tiempo que ciertas condiciones climáticas, como los fuertes vientos o el clima caluroso o seco, pueden predecir terremotos. No existe evidencia científica que respalde estas afirmaciones. Los terremotos son causados por el movimiento de las placas tectónicas bajo la superficie terrestre, y los patrones climáticos no son indicadores fiables de actividad sísmica inminente. 

Los pequeños terremotos alivian la presión y evitan los más grandes FALSO. 

Si bien los sismos pequeños pueden aliviar la tensión en una falla, generalmente no afectan significativamente la probabilidad de que ocurran terremotos de mayor magnitud. Una secuencia de sismos pequeños a veces puede indicar la inminencia de uno mayor, pero no siempre. 

Las réplicas son menos destructivas que el sismo principal FALSO. 

Si bien la mayoría de las réplicas pueden ser menores que el temblor inicial, no son menos destructivas que el impacto original. Otra idea errónea común es que las réplicas ocurren inmediatamente después del temblor inicial, cuando en realidad pueden producirse semanas o meses después. 

Octubre es el mes de los temblores FALSO. 

Es una creencia popular en el Perú que se originó por grandes sismos ocurridos en ese mes (como el devastador terremoto de Lima y Callao en 1746), pero los especialistas del Instituto Geofísico del Perú (IGP) aclaran que los sismos pueden ocurrir en cualquier momento del año. 

La tierra se puede abrir y tragarse a las personas durante un sismo FALSO.

 Es un mito de película. Las fallas geológicas se deslizan de lado o verticalmente por fricción, pero no se abren abismos que devoren personas ni ciudades. 

Perú se encuentra en una zona sísmica VERDAD

A nivel mundial, la zona con mayor actividad sísmica es el Cinturón de Fuego del Pacífico —rodea todo el océano Pacífico; incluye las costas de América (desde Chile hasta Alaska), Japón, Filipinas e Indonesia—, que concentra cerca del 90% de todos los terremotos del planeta debido al choque y deslizamiento de placas tectónicas. En Perú, el riesgo es muy alto por el proceso de subducción de la placa de Nazca bajo la placa Sudamericana.

 El silencio sísmico eleva la posibilidad de un terremoto VERDAD.

 El silencio sísmico indica una acumulación continua de energía entre placas tectónicas que no se ha liberado en un tiempo prolongado, lo que eleva la probabilidad de un terremoto de gran magnitud en el futuro. 

En caso de un terremoto, lo ideal es el “Triángulo de la vida” VERDAD. 

Este concepto fue creado por Douglas Copp, miembro del Equipo Internacional Americano de Rescate en EE.UU. El principio es bastante simple: al caer el techo sobre algún mueble, lo aplasta, pero deja un espacio en forma triangular en el que la persona puede colocarse en posición fetal, evitando ser lastimada. Si no contamos con las condiciones para aplicar el “triángulo de la vida”, la mejor manera de enfrentar un sismo es mediante tres pasos básicos: “agáchese, cúbrase y agárrese.

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