Opinión

Los alcaldes y gobernadores corruptos

Por: Martín Valdivia Rodríguez

Una de las prioridades del Gobierno de Pedro Castillo es el apoyo a los pueblos del Perú profundo, para desterrar la postergación y el olvido, según lo anunció en su campaña y luego de asumir el mando. De hecho, una de las primeras actividades que realizó como jefe de Estado fue reunirse con alcaldes y gobernadores regionales. Sin embargo, una de las razones del atraso en las provincias, distritos y comunidades del interior del país es la deficiente gestión y la corrupción de muchas de sus autoridades. Si a estas personas se les entregan más recursos económicos, lo van a dilapidar y los perjudicados serán los pobladores.

Hace unos días, la policía anticorrupción de Piura detuvo al alcalde de Ayabaca, Baldomero Marchena Tacure, y a su padre, Humberto Marchena Villegas, burgomaestre de Lagunas, acusados de dirigir la presunta organización criminal el ‘Clan Marchena’. En agosto pasado, los hermanos Marco Antonio Rodríguez Espejo, alcalde de Julcán, y Kiko Dani Rodríguez Espejo, burgomaestre de Calamarca, en La Libertad, fueron detenidos también por presunto delito de corrupción.

No son unas cuantas, son muchas las autoridades corruptas y metidas en mafias. Más de 15 exgobernadores regionales, entre ellos César Álvarez (Áncash), Félix Moreno (Callao), Jorge Acurio (Cusco), César Villanueva (San Martín), Luis Aguirre (Madre de Dios) y otros. Pero por más que se denuncie, se investigue y se envíe a prisión a los gobernadores involucrados en graves delitos, la corrupción no cesa.

Ayer nomás, Wilmer Dios Benites, gobernador de Tumbes, fue sentenciado en segunda instancia, a 4 años de prisión efectiva, por el delito de colusión agravada. Antes, el exgobernador Gerardo Viñas fue condenado a 11 años por el delito de lavado de activos; y Ricardo Flores, también de Tumbes, cumple arresto domiciliario y es investigado por colusión agravada.

Por lo consiguiente, la cosa no es tan simple. No solo se trata de entregar dinero a alcaldes o gobernadores regionales, sino también de saber si estas autoridades son realmente honestas, pues darles plata a corruptos es como tirar leche al río. Pedro Castillo debe tener en cuenta este importante detalle. Y para eso se requiere de mecanismos de fiscalización más efectivos y transparentes, pues vemos que hasta policías, fiscales y jueces han caído en las garras de la corrupción. Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo.

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