Opinión

López Obrador, una gran decepción

Por: Martín Valdivia Rodríguez

Aunque no comulgábamos con sus ideas políticas, teníamos un gran respeto por Andrés Manuel López Obrador. Era el primer presidente mexicano de izquierda elegido en las urnas y el que más votos había conseguido en toda la historia electoral del país azteca, ni el PRI logró tanto respaldo en sus 70 años en el poder. AMLO llegó con un nuevo proyecto de nación, prometiendo “una auténtica democracia, sin dictadura y con cambios profundos, pero con apego al orden”. Sonaba bien. Sin embargo, han pasado cuatro años y la administración gubernamental es una gran decepción. La corrupción, la inseguridad ciudadana, desempleo y la pobreza siguen siendo moneda corriente en el mero México.

Cuando López Obrador empezaba su cuarto año como presidente, Pedro Peñaloza, autor del libro “Gobierno de AMLO: ¿Cambio o retroceso?”, en entrevista con Los Ángeles Times, ya hacía una demoledora crítica al actual régimen: “Es una mentira que la llamada mafia en el poder haya desaparecido. Por el contrario, está más activa que nunca. Basta ver las millonarias ganancias que les ha permitido el gobierno a través de contratos a Carlos Slim y a Ricardo Salinas Pliego, que forman parte de su comité asesor empresarial, la mafia del poder no ha desaparecido. En México cuatro familias controlan el 35% del Producto Interno Bruto”. No es la versión de un opinólogo cualquiera. Pedro Peñaloza es doctor en Ciencias Penales y Política Criminal, abogado y economista, profesor de la Facultad de Derecho de la UNAM. En su investigación hizo trizas la llamada Cuarta Transformación de AMLO, que según el presidente es la etapa que sigue a la Independencia, la Reforma y la Revolución.

Un jefe de Estado está para gobernar, no para ser figureti ni hacer el ridículo. La rifa del avión presidencial a través de 6 millones de “cachitos” de la Lotería Nacional —cuya recaudación tuvo un manejo turbio— o la frase “los voy a acusar con sus mamás” son solo dos “perlas” de la larga lista de payasadas del famoso AMLO.

En el ámbito exterior, su gobierno también es una lágrima, pese a que la política internacional es una carta de presentación ante el mundo. Otras dos perlas: condicionó su asistencia a la Cumbre de las Américas a la presencia de Maduro, Ortega y Díaz-Canel, y ahora desconoce a la presidenta Dina Boluarte, quien asumió el poder de manera legal y legítima tras ser vacado Pedro Castillo por intentar dar un golpe de Estado. México, país con el que tenemos una hermandad milenaria, no merece tener un presidente como este señor. Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo.

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