
La historia contemporánea siempre nos ha demostrado que el comunismo, en todas sus vertientes y demás hierbas, empobrece soberanamente a los pueblos, dejándolos en la miseria más abyecta. Esto se debe a que, sociológicamente, las sociedades latinoamericanas cada vez están más fascinadas con el regalo, las subvenciones por doquier y el odio visceral por el orden republicano. Los socialistas dilapidan los recursos públicos, roban descaradamente y no permiten elecciones libres. Su idea fundamental es eternizarse en el poder. Gracias a Dios, América empieza a sacudirse del cáncer socialista en elecciones libres y democráticas.
Como Bolivia, que ha aplastado al MAS en las urnas. Paz y Quiroga van al balotaje, asegurando una alternativa diametralmente opuesta al desgobierno del pedófilo Evo Morales, un sinvergüenza secesionista que atizaba el sur peruano para intentar fundar una nación quechua-aymara a través del esperpéntico RUNASUR, una recua subvencionada por el narcotráfico, intentando partir al Perú y crear una nueva y artificial nación.
En Chile, se avizora a José Antonio Kast, abogado y líder del republicanismo, como próximo presidente de la República. En Colombia, insurge sorprendentemente Manuel Uribe, abogado, periodista y empresario colombiano. Ha sido senador y actualmente es precandidato a la presidencia por el uribismo. El narco Pablo Escobar asesinó a su esposa, la periodista Diana Turbay, y en este año fue asesinado su hijo Manuel Uribe Turbay, precandidato presidencial del CD.
En Perú, vemos como cartas fuertes a Rafael López Aliaga, Phillip Butters, Carlos Álvarez y Alfredo Barnechea, quien tiene a Jorge Quintana, exalcalde de Jesús María, liderando las encuestas a diputado nacional por AP, como el potente abanico de centroderecha que puede cambiar radicalmente la historia. El inminente desahucio y eyección de Maduro por parte de Trump acelerará la caída del socialismo en la región. Ante la pesadilla de haber tenido como gobernantes a un pelotudo como Humala y a un mononeuronal como Castillo, esta vez le toca el turno al espectro de centroderecha. El reto fundamental: gobernar con excelencia y absoluta honestidad. Si fracasan en esta intención, el histórico péndulo y la amnesia colectiva pueden volver a traer a impresentables y despreciables sujetos para destruir a nuestra nación.
(*) Analista político.
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