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Kimberly-Clark ha impactado a 30 millones de personas en América Latina

El Informe de Sustentabilidad destaca acciones en diferentes frentes que contribuyen al avance hacia el cumplimiento de las metas globales y la responsabilidad social de la compañía

Con el propósito de ofrecer “Un Mejor Cuidado para un Mundo Mejor”, Kimberly-Clark, multinacional norteamericana de productos para el cuidado personal, continúa avanzando hacia el cumplimiento de sus metas de sostenibilidad y responsabilidad social. La empresa, que en 2020 fijó la meta global de beneficiar la vida de mil millones de personas en todo el mundo hasta 2030, alcanzó el hito de 30 millones de impactos en América Latina, a través de sus programas sociales propios como Baños Cambian Vidas, Un Abrazo para Cada Bebé y la iniciativa Ella puede, además de donaciones de productos y acciones educativas de sus marcas Huggies, Kotex, Plenitud, Scott y Suave.

En su Informe Global de Sustentabilidad para el año 2022, publicado en este link, la compañía destacó algunas de las acciones de sustentabilidad e impacto social que se han implementado en Latinoamérica desde diferentes frentes, y que contribuyeron al camino hacia la meta regional de impactar a 150 millones de vidas. 

El reporte destaca el programa Baños Cambian Vidas, a través del cual la empresa busca mejorar el acceso a saneamiento básico, agua potable y educación sobre higiene personal.  Entre las acciones que llevan a cabo, está la concientización de los consumidores, además de brindar baños, educación sobre saneamiento, salud, seguridad y dignidad a muchas de las comunidades más vulnerables del mundo, trabajando junto con ONGs como Water for People y Plan International, habiendo alcanzado más de 5 millones de personas en Latinoamérica.

Otra iniciativa mencionada en el informe es el programa de Huggies, Un Abrazo para Cada Bebé, por medio del cual la compañía contribuye para que los bebés tengan acceso a servicios de calidad (incluyendo cuidado neonatal), crear entornos amigables para los bebés en hospitales y clínicas, capacitar a los trabajadores de primera línea para brindar servicios esenciales a los niños pequeños y apoyar a las familias para crear un entorno seguro y enriquecedor para el desarrollo infantil. Este programa, que tiene como socio fundamental a UNICEF ha beneficiado a más de 2,7 millones de personas en 15 países de América Latina, con una inversión de más de 7 millones de dólares. 

Asimismo, a través de la marca Huggies, Kimberly-Clark también mantiene la plataforma Más Abrazos, una iniciativa educativa que apoya las familias y cuidadores desde el período del embarazo hasta los primeros años de vida de los bebés, con contenido informativo y confiable, respaldado por expertos. “En Kimberly-Clark, creemos que la sostenibilidad implica no solo la reducción de la huella ambiental de nuestras operaciones, sino también la contribución al bienestar de las comunidades en las que operamos. América Latina es clave para nuestro negocio y, por lo tanto, fundamental para nuestros objetivos sostenibles. Tenemos la meta de impactar a 150 millones de personas en la región hasta 2030”, dice Gonzalo Uribe, presidente de Kimberly-Clark para Latinoamérica.

Sostenibilidad en las operaciones 

El Informe de Sustentabilidad destacó avances en términos de reducción de la huella ambiental de sus operaciones, especialmente agua y carbono, comprometiéndose con minimizarla a la mitad para el 2030. 

De acuerdo a la huella hídrica, actualmente en Perú, la planta de tratamiento de agua permite el ahorro de hasta un 50% del consumo del recurso dentro de la Planta de Producción Puente Piedra. De la misma manera, en Brasil y El Salvador lograron reducciones significativas en el consumo de agua dulce en comparación con 2021, del 9% en la Planta de Camaçari, y del 10% en la Planta de Sitio del Niño, respectivamente.

Además, se implementó un equipo multidisciplinario para realizar la transición de la flota regional de Kimberly-Clark a energías alternativas. Hoy, la flota latinoamericana ya cuenta con vehículos ecológicos, como coches eléctricos y camiones adaptados para operar con gas natural comprimido, que es más sostenible en comparación con el diésel. Juntos, estos vehículos están reduciendo las emisiones de CO2 en el 30% y las emisiones de material particulado en el 85% en comparación con los vehículos de gasolina.

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