Opinión

Goleador eterno

Por: Hans Berger

Un día como hoy, hace 73 años, cuando tenía 40 años, el máximo ídolo de Universitario de Deportes dijo adiós al fútbol profesional de una manera tan extraordinaria como había sido su carrera: marcándole tres goles a Alianza Lima en el Estadio Nacional. Lolo nació en la Hacienda Hualcará, en Cañete, el 20 de mayo de 1913. Con sus amigos formó el Huracán Hualcará, donde se ganó el sobrenombre de “Mortero de Cañete”, debido a la potencia de su remate. En 1929 llegó a Lima para continuar sus estudios, al poco tiempo se incorporó a Universitario, donde jugaba su hermano Arturo. Lolo, a pesar de tener ofertas millonarias nunca se alejó de su querida U. Ángel Uribe y “El Puma” Carranza emularon a Lolo y sólo vistieron la crema. Debutó con la “U” el 29 de noviembre de 1931 en el equipo capitaneado por Rafael Quirós, quien posteriormente fue presidente de la institución durante trece años, conquistando el subcampeonato de la Copa Libertadores.

 Lolo jugó 180 partidos oficiales en la U, anotó 161 goles, conquistó seis campeonatos y fue siete veces máximo goleador del torneo peruano. Tuve la suerte de conocer a Lolo en 1975 cuando Luigi me lo presentó (era su entrenador en menores de la U) y nos contó innumerables anécdotas, como cuando rechazó una oferta de Colo-Colo de Chile que le ofreció un cheque en blanco para que pusiera cuánto quería ganar. Lolo, lo devolvió y se quedó en la U. Otra de ellas fue cuando le anotó un gol de tiro libre al arquero Bello de Independiente que no formó barrera puesto que la distancia era más de 40 metros. Ante el reclamo de sus compañeros Bello les respondió que la barrera no servía de nada si pateaba la mula esa. Debido a su veteranía Lolo ya no era titular habitual y ante la lesión de Manuel Arce, el entrenador de la U, José Cuesta Silva, decidió incluirlo.

“Lolo no necesitó jugar en Europa, cambiar de club ni acumular contratos millonarios para convertirse en leyenda”. 

 El público y la prensa opinaban que no debía jugar un partido tan importante. El veterano delantero respondió como en sus mejores tiempos. Universitario derrotó 4-2 a Alianza Lima y tres de los cuatro goles fueron suyos. Cuando terminó el partido ocurrió algo pocas veces visto: aficionados de todas las tribunas invadieron el campo levantándolo en hombros y dando la vuelta olímpica mientras los hinchas de ambos equipos aplaudían al gran Lolo. Así terminó la carrera del hombre que convirtió el gol en una forma de identidad. Lolo no necesitó jugar en Europa, cambiar de club ni acumular contratos millonarios para convertirse en leyenda. Actualmente los hinchas cremas lo tienen como su máximo ídolo a pesar de que, debido a los años transcurridos, muy pocos lo vieron jugar. 

( *) Periodista deportivo 

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