Escasez de lluvias en el sur y ola de calor en el norte exigen reforzar la prevención y el monitoreo del agro
Rubén Carrasco, director ejecutivo de Cultivida, destacó la importancia de fortalecer la prevención y la preparación de los productores mediante un trabajo articulado entre el Estado y el sector privado

Mientras la escasez de lluvias continúa afectando diversas regiones del sur del país y las altas temperaturas registradas en el norte incrementan el estrés de los cultivos, CultiVida advierte la necesidad de reforzar las acciones de prevención y mantener un monitoreo permanente de las condiciones climáticas y fitosanitarias para reducir los impactos del fenómeno de El Niño sobre la producción agrícola.

Frente a este escenario, el director ejecutivo de Cultivida, Rubén Carrasco, afirmó que la capacitación, la asistencia técnica y la adopción de buenas prácticas agrícolas constituyen herramientas fundamentales para disminuir las pérdidas económicas, fortalecer la capacidad de respuesta de los productores y proteger la producción de alimentos.
«Desde Cultivida reafirmamos nuestro compromiso de poner el conocimiento técnico al servicio del país. La prevención comienza mucho antes de que se presenten las emergencias, y ello requiere que los productores cuenten con información, capacitación y acompañamiento técnico para tomar decisiones oportunas», sostuvo.
Carrasco explicó que la preparación del sector agrícola debe ser una tarea permanente que involucre al Estado, al sector privado, la academia y las organizaciones de productores, con el objetivo de fortalecer la resiliencia del agro frente a los efectos de los eventos climáticos extremos.
Asimismo, indicó que las condiciones climáticas actuales hacen indispensable mantener sistemas de monitoreo anticipado de variables meteorológicas, disponibilidad hídrica, plagas y enfermedades, permitiendo a los agricultores reaccionar oportunamente y reducir riesgos antes de que los daños se intensifiquen.
En ese sentido, señaló que la asistencia técnica permite a los agricultores implementar medidas preventivas como el manejo adecuado de cultivos, la protección fitosanitaria, el uso eficiente del agua, el monitoreo permanente de plagas y enfermedades, así como la planificación de las campañas agrícolas de acuerdo con los pronósticos climáticos.
«La articulación entre el sector público y privado será determinante para proteger la producción agrícola, garantizar la seguridad alimentaria y preservar el sustento de miles de familias que viven del campo. Prepararnos hoy es la mejor estrategia para reducir los impactos de El Niño mañana», enfatizó.
La escasez de lluvias registrada en diversas regiones del sur del país viene afectando el desarrollo de importantes cultivos como arroz, trigo, zanahoria, camote, cebada, haba de grano seco, olluco, quinua y algodón. Paralelamente, la ola de calor que se presenta en diversas zonas del norte genera condiciones de estrés hídrico que pueden afectar el crecimiento de los cultivos y favorecer la aparición de plagas y enfermedades, por lo que resulta indispensable fortalecer la vigilancia técnica y el monitoreo permanente en campo.
Cultivida recordó que a través de su “Programa Cuidagro” desarrolla de manera permanente programas de capacitación dirigidos a agricultores, técnicos y profesionales del sector agrario, promoviendo el uso responsable de tecnologías para la protección de cultivos, el manejo integrado de plagas y el fortalecimiento de capacidades para enfrentar los efectos del cambio climático, contribuyendo a una agricultura más sostenible, productiva y resiliente.
La institución reiteró su disposición de continuar colaborando con las autoridades nacionales, los gobiernos regionales y locales, así como con las organizaciones agrarias, para impulsar acciones de prevención y fortalecer las capacidades del sector agropecuario frente a los desafíos climáticos que enfrentará el país.
Como parte de este compromiso, Cultivida reafirmó su meta de alcanzar un millón de capacitaciones a agricultores al año 2030, convencida de que el conocimiento, la innovación y la prevención constituyen la principal herramienta para proteger la productividad del agro peruano frente a los eventos climáticos extremos.
