Opinión

Entre el pragmatismo y la eficiencia

Por: José Luis G il

Sin ánimo de dar “consejos” y solo con la intención de aportar por el bien de país, considero que el nuevo gobierno de la presidente electa Keiko Fujimori, no debe subestimar a su rabioso enemigo, la izquierda marxista leninista maoísta y los caviares. El propósito de estos durante el siguiente quinquenio, definitivamente, será hacerle fracasar, porque, como rémoras, viven de las “sobras” que deja la destrucción de la democracia y se alimentan de la desgracia ajena para erigirse en el poder. Así son. Ni siquiera ha empezado a gobernar, pero ya Gustavo Gorriti y sus adláteres promueven la narrativa perversa de etiquetarla como “corrupta” y otras sandeces, tal vez para tapar sus propias corruptelas. Ellos no plantean solución a los problemas sociales o ell fortalecimiento de la democracia, sino, la confrontación, la alteración del orden y la captura del poder por cualquier medio, aunque sea violento, y contra eso también se debe enfrentar.

El triunfo de la izquierda en 2031 en esas condiciones no solo afectaría al fujimorismo o a la derecha peruana, sino, a todo el país. El problema aquí no es si lo logran o no, el problema es que este proceso será cruento para los ciudadanos, que tendrán que soportar las marchas, paralizaciones, bloqueos, y por qué no, los muy “útiles” “muertitos” que siempre acompañan esa “narrativa” para amedrentar y arrinconar al Estado. Es historia conocida y no se debe repetir más. Por eso a los peruanos solo nos quedan cinco años para hacer bien el trabajo, y el nuevo gobierno de Keiko Fujimori debería tener claridad en que, en la práctica, se convierte en un gobierno de salvación nacional, y que para lograrlo deberá decidir si los cien primeros días de gobierno lo harán con pragmatismo y eficacia, o solo con eficiencia gubernamental.

El primero es tomar al toro por las astas y el segundo es “masajear” al toro. Seguramente muchos dirán que ambos son necesarios, sí, pero el problema principal hoy son las “astas” de la criminalidad. Sin eso, cualquier intento por ser eficientes será infructuoso. La historia demuestra que la estrategia y la eficacia lo es todo desde el inicio.

Combatir la criminalidad no pasa por “reorganizar” la “eficiencia” de la Policía, sino, pasa por construir un sistema de inteligencia estratégico, potente, profesional, con la consigna que “la inteligencia es para los más altos intereses de la Nación y de Estado”, y no para un grupo político.

Dotar con recursos económicos históricos a la Policía para obtener eficacia en las calles y disminuir el crimen, persiguiendo sin descanso al criminal, combatiéndolo ferozmente y con decisión, y abatiéndolo si fuera necesario, lo demás es solo “correctismo político” o justificación de la ignorancia sobre el fenómeno o temor. Por eso, “a ningún guerrero se le ocurriría reorganizar sus ejércitos en plena batalla”, reza el dicho. En las demás áreas, los expertos con los que seguramente cuenta el nuevo gobierno estarán de acuerdo en que sin seguridad no hay desarrollo posible.

Si todos hacemos bien la tarea, para el 2031 no tendremos que sentir indignación nuevamente o sonrojarnos de la vergüenza de tener filoterroristas de SL, MRTA y “antaurohólicos”, ignorantes y corruptos en el Congreso. Debemos concentrarnos en elevar el mensaje de libertad, de paz, de lucha por la vida y por la democracia, confluyendo todos en dos tres partidos de derecha, para ser una fuerza arrolladora que, en unidad con empresarios, sociedad organizada y ciudadanos, dejemos claro de una vez por todas que la enfermedad, el virus perverso del “social-comunismo-progre-caviar-antauroso”, no volverá a carcomer nuestro país. ¡Vamos con todo!

(*) Exdirector general de Inteligencia del Mininter y ExGein

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