Opinión

El reloj empresarial (PARTE 1/4)

Por: José Castillo Carazas

¿Alguna vez escuchaste del “reloj de la vida empresarial”? En el colegio nos enseñaron que las personas nacen, crecen, se reproducen y mueren. Después de varios años asesorando empresas de múltiples tamaños, he llegado a la conclusión de que las personas jurídicas: (i) “Sobreviven”; (ii) “Crecen”, (iii) “Maduran”; y (iv) se “Transfieren”. En la columna de hoy, les contaré sobre las características de la primera etapa.

Durante la sobrevivencia, más del 85% de los negocios fracasan en el primer año de constitución. Esto ocurre porque las ideas de emprendimiento no encuentran una “ruta de despegue”; no necesariamente porque sean malas; sino porque pueden ser costosas de implementar o quizás por la poca perseverancia del emprendedor.

Para superar con éxito esta primera etapa, es vital asegurar la capacidad de operar. Tradicionalmente, el secreto de sobrevivir siempre estuvo vinculado al manejo dos aspectos:

(i)El flujo de caja. Esta herramienta, que merece una columna en el futuro, es vital porque permite visualizar; por un lado, el Capital Necesario, o dinero que los dueños aportarán más el dinero adicional que conseguirán como préstamo para poner el negocio a marchar; y por otro el Desarrollo de la Operación, lo cual incluye la fórmula de generación de ingresos y cobranza, así como la aplicación (y pago) de recursos para generar dichos ingresos, tanto de forma directa (costos) como indirecta (gastos); y

(ii)El recurso humano, en la fase inicial, es común que el dueño sea la “persona orquesta”. Como se cuenta con recursos escasos y es necesario cuidar cada centavo, casi no existen las contrataciones en planilla y los trabajos “esporádicos” parecen ser la mejor opción.

En ambos aspectos, es común que por “ahorrar”, los negocios incurran en contingencias tributarias y laborales, cuyas multas y penalidades pueden terminar quebrando el negocio. Es vital asesorarse bien.

La “nueva realidad” post COVID trajo, en mi opinión, un tercer aspecto que puede determinar la aceleración y sobrevivencia de una idea de negocio: el “Uso de la Tecnología”. Los empresarios (y en particular los empresarios de la micro y pequeña empresa) se han quedado con la idea que la tecnología es un recurso caro y sobre todo difícil de implementar. Nada más lejos de la realidad.

Gracias a la tecnología, el cliente paga por lo que necesita cuando lo necesita y potencian su experiencia comercial y de servicio, lo cual se puede medir. Actualmente existen muchas herramientas digitales, algunas incluso gratuitas, que no solo ayudan a vender más; también permiten conocer mejor las preferencias del cliente, incrementando así las probabilidades de éxito del negocio. En esto se basa la “inteligencia comercial”. No olvides incluir la variable tecnología en tus planes de inversión.

(*) Gerente General de BLANCO SAF, CPC y Máster en Banca y Finanzas

 

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