Opinión

El fin del lagarto Vizcarra

Por: Omar Chehade

Esta semana se dio lugar un hecho tan esperado como anhelado por la gran mayoría de peruanos: la prisión del expresidente Martín Vizcarra, que, si bien es cierto todavía no constituye una sentencia condenatoria sino una prisión preventiva por cinco meses, sin embargo, es el preludio de una futura condena a la cárcel de mínimo quince años por haber recibido coimas de la corrupción de empresas constructoras cuando Vizcarra era gobernador regional de Moquegua entre los años 2011 a 2014.

Será la primera de las sentencias de cohecho (recibir soborno) contra él, porque luego vendrán otras sentencias por otros casos cuando ejerció el cargo de ministro de Transportes y Comunicaciones y luego como presidente de la República entre el 2018 al 2020.

Si bien la detención de Martín Vizcarra y su traslado a la cárcel de la Diroes en el fundo Barbadillo corresponde por el momento a una medida cautelar que tiene por finalidad evitar que este perverso personaje fugue del del país o se asile (como lo hicieron otros como Nadine Heredia hoy en Brasil) y que el juicio que pesa en su contra sea resuelto con una sentencia final antes de los cinco meses de prisión preventiva ordenados por el juez, es importante porque acelerará el devenir de las audiencias para que, respetando el debido proceso y el derecho a la defensa como garantías constitucionales, exista una resolución final muy pronto y se haga justicia contra un personaje como lo es Martín Vizcarra y que tanto daño le hizo al país.

El mitómano Vizcarra fue un coimero serial, pero además estaba destruyendo las instituciones persiguiendo a sus enemigos políticos victimizándose en cuanto me dio de comunicación podía, a los que, en retribución, sobornaba con la torta publicitaria estatal y luego con el crédito “Reactiva” en la época de la pandemia. Pero eso no es todo, creo que el gran juicio de la historia que le quedaría es por el delito de genocidio.

Como consecuencia de sus coimas y corrupciones cuando ejerció el cargo de presidente de la República (traicionando a PPK) en la época de la pandemia negoció con diversas empresas internacionales y dolosamente ralentizó la llegada de las vacunas anti Covid, compró pruebas rápidas que no servían ocasionando más contagios y fallecimientos, adquirió millones de mascarillas inservibles y prohibió donaciones de plantas de oxígeno de las compañías mineras. Todo esto no lo hizo por torpe, sino por corrupto y asesino, y con este vil accionar ocasionó la escalofriante muerte de 230,000 mil peruanos en la época de la pandemia. Baldón y repudio para los ministros que lo acompañaron y que fungen ahora “de adalid de la democracia”, incluso hasta vacunándose a escondidas mientras la gente moría como moscas.

Hoy la suerte del lagarto Vizcarra está felizmente llegando a su fin, y acompañará a otros ex presidentes corruptos en la misma cárcel, como Ollanta Humala, Pedro Castillo y Alejandro Toledo. La cárcel de los ex presidentes en el Perú, es otro hecho vergonzoso y sin precedentes en la historia política mundial.

(*) Exvicepresidente del Perú.

* La Dirección periodística no se responsabiliza por los artículos firmados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba