Opinión

El asalto a la inocencia: la nueva ofensiva de la izquierda

Por: Luciano Revoredo

Mientras la atención pública se distrae en la superficie de la crisis política permanente, en las sombras de las oenegés y los despachos de la izquierda radical se articula una amenaza mucho más profunda y peligrosa para el futuro.

La reciente consolidación de la denominada “Alianza por la ESI” no es, como pretenden vender sus promotores, un esfuerzo pedagógico o de salud pública; es, en realidad, un comando político diseñado para demoler los cimientos de la familia peruana y arrebatarles a los padres de familia el derecho inalienable de educar a sus hijos según sus propios valores y convicciones.

Basta observar los rostros que encabezan esta iniciativa para comprender que el trasfondo no es la biología, sino la ideología. Figuras como Indira Huilca, el personaje que se hace llamar Gaela, Susel Paredes y diversos candidatos de la izquierda “progresista” y “caviar”, muchos de los cuales ya se perfilan para las elecciones de 2026 y han encontrado en la Educación Sexual Integral (ESI) el caballo de Troya perfecto.

Su objetivo es claro: utilizar el sistema educativo estatal para normalizar la ideología de género, imponer el absurdo lenguaje inclusivo y, lo que es más grave, introducir conceptos de hipersexualización en mentes que aún no han alcanzado la madurez necesaria para procesarlos. Es, en términos crudos, un proceso de corrupción de la niñez institucionalizado desde el aparato público.

Esta alianza surge como una respuesta desesperada de los sectores globalistas ante las importantes victorias legislativas que los sectores conservadores y defensores de la vida han logrado en el Congreso. Les duele que se haya puesto freno a la imposición de contenidos que niegan la realidad biológica de hombres y mujeres. Les irrita que la ley hoy proteja la patria potestad, exigiendo que los padres tengan voz y voto en los materiales que sus hijos reciben en el aula. Por eso, han formado este bloque: para intentar revertir los avances que protegen la inocencia de los menores y para reinstaurar un adoctrinamiento que busca convertir a los niños en peones de una ingeniería social que desprecia la tradición y la fe de la mayoría de los peruanos.

Lo que no dicen es que su propuesta de ESI es una herramienta de control estatal. Al despojar a la familia de su rol como primera educadora, el Estado se convierte en el tutor absoluto de la moralidad infantil. Estamos ante un intento de estatización de la conciencia.

Es necesario que la ciudadanía identifique con claridad a los partidos y candidatos que se han sumado a esta alianza. No se trata solo de una discusión académica; se trata de una lucha por el alma de nuestras próximas generaciones. La izquierda sabe que, para transformar una sociedad, primero debe fracturar su núcleo básico: la familia. Por ello, atacan la autoridad paterna y promueven una visión del ser humano despojada de trascendencia y naturaleza biológica. Desde estas líneas, hacemos un llamado a la resistencia civil. No podemos permitir que el lenguaje inclusivo, esa deformación ideológica del idioma, ni la ideología de género, se conviertan en el pan de cada día en nuestras escuelas. El Perú es un país que mayoritariamente defiende la vida y la familia.

La soberbia de una élite progresista no puede pasar por encima de la voluntad de millones de padres. La defensa de la inocencia de nuestros niños no es negociable, y aquellos políticos que hoy firman alianzas para corromperla, encontrarán en el pueblo peruano un muro infranqueable de dignidad y valores.

*Analista político.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ver también
Cerrar
Botón volver arriba