Opinión

Educación ambiental y cumbre del clima COP28

Por: David Auris Villegas

El cambio climático, provocado por el excesivo consumo de carbono por parte de los países más industrializados, pone en peligro la existencia de la humanidad. Con el propósito de prevenir esta posible catástrofe, además de los compromisos y financiamientos, se requiere una innovación en la forma en que educamos a los individuos en el sistema educativo de todos los países, ya que este problema ambiental no tiene fronteras y demanda una acción global de cada ciudadano.

Este cambio climático, traducido en una atroz ola de calor y sequía en el planeta, es un grito desesperado de la naturaleza que reclama nuestra atención inmediata. Debido al impacto natural, la conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático en diciembre de 2023, COP28 en Dubái, que albergó a 200 representantes del mundo, llegó a un acuerdo histórico, ‘principio del fin de los combustibles fósiles’. Según este pacto, en 2050 dejaremos de utilizar el petróleo y sus derivados.

Es demasiado tiempo para un planeta que requiere cuidados intensivos. En consecuencia, para salvaguardar a nuestra única casa, es necesario acelerar la desaparición del uso del petróleo; sin embargo, ¿será posible? No olvidemos que, según los informes mundiales, China es responsable del 30% de la contaminación mundial y es el mayor imperio capitalista e inversionista en el mundo. En esta lista, le siguen Estados Unidos e India junto a las multinacionales que, sin duda, están empeñadas en carbonizar más al planeta, a costa de los recursos naturales de los países en vías de desarrollo.

A esta declaración mundial se suma la educación, con el propósito de transitar a la acción, desde un enfoque ecológico que involucre a estudiantes, docentes y a la comunidad académica. En esta cruzada verde, es imperativo que se destine al sector educativo una suma considerable de los 12.800 millones de dólares que aportarán los países para esta lucha climática. Además, es importante comprender que todas las personas del planeta tenemos derecho a un medioambiente saludable de acuerdo a la declaración de la ONU en 2022.

Asimismo, las universidades pueden adoptar un enfoque interdisciplinario que involucre a científicos, ingenieros, expertos en políticas y comunidades locales, para lograr soluciones integrales y afrontar este desafío global. Así como crear líneas de investigación que aborden el cambio climático, como lo viene desarrollando la Universidad Peruana Cayetano Heredia.

El COP28, de manera indirecta, encarga a la educación ambiental impulsar el camino de la resiliencia y la sostenibilidad. Asimismo, los países industrializados que más contaminan están obligados a contribuir con sus recursos económicos a fin de construir el sueño común: un mundo verde para todos.

(*) Escritor, columnista, profesor universitario y creador del ABDIV

* La Dirección periodística no se responsabiliza por los artículos firmados

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