
Ayer fue el debut de Mano Menezes como director técnico de la “Blanquirroja” que cayó por 2-0 ante un Senegal, que mostró potencia física y jerarquía táctica, además de eficacia frente al arco, virtudes que hoy parecen lejanas para nuestra selección.
“Los Leones de Teranga” salieron a asfixiarnos. Perú neutralizó los ataques y parecía que se llegaría al descanso con el marcador en blanco. Sin embargo, Jackson aprovechó a los 41 minutos un error defensivo para batir a Gallese. A los 11 del segundo tiempo, Sarr aprovechó otro error defensivo para anotar el segundo gol de Senegal.
El partido ha servido para evaluar el rendimiento individual de los seleccionados y lo que desea Menezes. Gallese sigue siendo el pilar de este equipo, evitó una goleada con dos intervenciones providenciales. Sonne mostró personalidad y criterio para proyectarse, aunque en defensa sufrió con la velocidad de Mbaye. Araujo ganó algunos duelos aéreos, pero se vio superado en velocidad en las transiciones de los africanos.
Barco mostró que con más práctica puede cumplir de zaguero central, se notó que aún no domina la posición. López fue desbordado constantemente por Sarr, se esperaba más de él. Noriega, probablemente el mejor jugador de Perú, no se amilanó ante la contextura física de los volantes senegaleses. Por momentos se vio muy solo en la recuperación. Yotún intentó poner la pausa, pero el ritmo de Senegal lo sobrepasó. Su experiencia es vital, le faltó un socio para sostener la posesión. Carrillo mostró destellos de su calidad habitual, pero con poca trascendencia en el último tercio. Vélez, mostró chispazos de buen fútbol.
Cabrera tuvo poca claridad. Valera peleó todas, pero no recibió un solo balón con ventaja en el área. En el segundo tiempo ingresaron Pretell, Grimaldo, Concha, Ugarriza, Quiroz, Castillo y Gruber. En el poco tiempo que estuvieron en el campo mostraron que le serán de utilidad al Mano. Por lo visto, contra Senegal queda claro que Menezes no ha llegado para ser un continuista.
“Gallese sigue siendo el pilar de este equipo, evitó una goleada con dos intervenciones providenciales”.
El estratega brasileño intentó implantar un modelo de juego que prioriza la salida limpia desde el fondo, pero que chocó frontalmente con la realidad física y la intensidad africana. Perú intentó formar un triángulo invertido en el medio con Noriega como única ancla, dejando a Yotún y Vélez con mayor libertad para asociarse con los extremos. Este planteamiento exige laterales que funcionen como extremos.
El próximo martes, en Barcelona Perú jugará contra Honduras, será la oportunidad de Menezes para validar su propuesta. Se esperan variantes en el once titular. Perú necesita ganar, no solo por la estadística, sino para que el mensaje de Menezes cale en un grupo que, a pesar de verse superado, mostró chispazos de una identidad que busca renovarse.
(*) Periodista deportivo.
