Crimen organizado, libertad de prensa y elecciones 2026: “la nueva normalidad”
Por: Juan Carlos Liendo O’Connor

Con el asesinato de la candidata a la gobernación de Áncash y periodista Susy Aponte, conocida como “La China Polo”, el sábado último, a menos de dos semanas de las elecciones regionales y municipales, se confirma concretamente el incesante crecimiento del Crimen Organizado Trasnacional (COT).
Ahora tiene la innegable capacidad de poner límites tanto a la libertad de prensa como a la dinámica del proceso electoral 2026. Se confirma, asimismo, la sostenida incapacidad del Estado para frenar ese proceso.
No es un fenómeno que pueda sorprendernos; ya se alertó hace más de un año y para hoy en día no existen evidencias de cambio, solo la expresión de buenas intenciones que solo generan mayor preocupación.
Solo tenemos por alternativa adaptarnos a esta tragedia para asumirla como “nueva normalidad”: El crimen organizado transnacional impone los límites a la libertad de prensa y a la dinámica del proceso electoral.
Para estar más seguros de esto, revisemos algunos párrafos de una entrevista que nos hizo el diario La Noticia, hace más de 1 año y 4 meses: “¿Cree que las organizaciones internacionales se van a infiltrar en los partidos políticos para las próximas elecciones?”.
“Sí, esto no es un fenómeno estrictamente peruano. También sucede en México, en Colombia, en Nicaragua, en Honduras, en Ecuador”.
La invasión de bandas criminales transnacionales tiene como objetivo capturar y empoderarse en el control de las economías ilegales, llámese narcotráfico u oro.
Para ello necesitan el control político. La campaña electoral, desde los lugares más alejados hasta las campañas presidenciales, va a ser vulnerable al financiamiento del crimen internacional organizado.
Esto es inevitable, y la inacción de los tres poderes del Estado facilita que el crimen llegue a financiar campañas electorales.
(*) Exdirector de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI)
