“Caviares devalúan a los partidos políticos”
- Ángel Delgado señala que siempre estuvo del lado de la democracia, pero tiene una vocación social, pues le interesa que esta sea para todos.
POR: ENRIQUE RODRÍGUEZ JIMÉNEZ
El analista político Ángel Delgado, en diálogo con el canal digital del diario La Noticia, ubicó el inicio de la debacle de los partidos políticos en los años 90, cuando el régimen de Alberto Fujimori emprendió una brutal campaña de desprestigio. Añadió que el sector denominado caviar, bajo la misma óptica fujimorista, también desprestigia a los partidos políticos.
¿Cuál es su análisis sobre el papel de la izquierda en el Perú?
El concepto de izquierda ha sido devaluado por personajes que han hecho trizas esa idea. Pertenecí a una izquierda democrática y mi mentor fue Alfonso Barrantes con la Izquierda Unida. Participamos en todas las elecciones municipales, regionales, generales, y nunca planteamos cambiar las reglas de juego de la Constitución, y mucho menos incitamos la violencia como un argumento que sustituye a la política, porque afecta a la democracia. Toda mi trayectoria política ha sido adversa a los regímenes autoritarios. En mi juventud, estuve en contra de la dictadura de Juan Velasco Alvarado y Morales Bermúdez, luego en contra de la autocracia fujimorista, y, por supuesto, también contra del golpe de Estado y el gobierno autoritario y corrupto de Martín Vizcarra. Siempre he estado del lado de la democracia, tengo una vocación social, me interesa que la democracia sea para todos, no para algunos.
Con el gobierno de Pedro Castillo se ha desvirtuado aún más la imagen de la izquierda.
La izquierda es una especie en extinción, pero esto ha tenido que ver con el derrotero que ha tenido la izquierda que abandonó las enseñanzas y las prácticas de la Izquierda Unida y de Barrantes Lingán, y adoptó un lenguaje que en el fondo conciliaba con posiciones terroristas. La izquierda en la que milité era totalmente adversa a Sendero Luminoso y muchos de nuestros militantes fueron víctimas de la insania demencial de ese grupo terrorista, como por ejemplo María Elena Moyano. La izquierda contemporánea del siglo XXI, en lugar de evolucionar hacia una posición firme y democrática, utiliza la democracia para combatirla desde adentro. Es decir participan en elecciones, pero su primera bandera es modificar las reglas de juego que les ha permitido el acceso democrático al poder, y quieren una constitución al estilo bolivariano de Venezuela, a la cubana, o a la de Evo Morales, donde el gobernante se perpetúa en el poder, donde se destruye la nación peruana, y se adopta un régimen plurinacional donde se pone en riesgo la libertad porque el principio de alternancia, que es el principio de una democracia, se cuestiona con un caudillo que permanece en el poder hasta que el tiempo se encarga de sacarlo. Este tipo de izquierda es una izquierda totalitaria que, a pesar de utilizar los canales democráticos, es desleal con la democracia. Recuerden que Chávez (Venezuela), Morales (Bolivia) y Correa (Ecuador) ganaron democráticamente con un amplio apoyo, pero en lugar de fortalecer la democracia crearon constituciones hechas a su medida para perpetuarse en el poder. Cuando plantean una reforma constitucional no están hablando de afianzar la constitución, darle más alcances, darle modernidad, sino que lo que quieren es imponer un régimen autoritario o dictatorial.
¿Por qué cree que en el país tenemos organizaciones políticas débiles, donde no prevalece la organización, la estructura o doctrina partidaria?
El Perú tuvo épocas en las que hubo un sistema de partidos interesantes. En los años 80, nuestra política estuvo alineada en 4 fuerzas políticas. Por el lado de la derecha estaba el Partido Popular Cristiano; un partido más girado al centro, Acción Popular, de Fernando Belaunde; el Partido Aprista, que se reclamaba de izquierda democrática, y la Izquierda Unida, que aceptó las reglas de juego y era un pilar para el régimen democrático. Esto colapsa en los años 90 bajo el régimen autocrático de Alberto Fujimori, que impuso una ideología neoliberal donde hay un cuestionamiento a las formas comunitarias de participación, destaca el esfuerzo individual de las personas. El fujimorismo se monta en el poder en base a una campaña de desprestigio brutal contra los partidos políticos. Lo grave es que, terminado el fujimorismo, la tendencia permanece igual. Las nuevas fuerzas hegemónicas dentro del Estado, que ahora conocemos como caviares, hacen una campaña contra los partidos recogiendo el mensaje de la época fujimorista para seguir devaluando los partidos, más aún cuando hay un poder legislativo que legisla en un sentido antipartidario, pues cada vez que se ha legislado en materia de partidos ha sido para retroceder, y la prueba es que cada vez tenemos peores parlamentos, y una peor clase política que la que existió anteriormente.
“POR EL DEBILITAMIENTO DE LOS PARTIDOS TENEMOS UNA DEMOCRACIA FRÁGIL”
Ángel Delgado explicó que la crisis de los partidos políticos ha contribuido al debilitamiento de la democracia. “Lo que hemos tenido es una suerte de democracia sin partidos políticos. Hoy que el crecimiento se ha detenido, tenemos una democracia súper endeble que carece de los pilares vertebrales de toda democracia que son los partidos políticos. El debilitamiento de los partidos políticos se da porque hoy tenemos una caricatura de los partidos políticos, quizá con una pequeña excepción, y eso hace que nuestra democracia sea absolutamente frágil”, sostuvo.

