Opinión

Agresión injustificable

Por: José Luis Gil

En todos los medios de comunicación y las redes sociales se publicó un video del candidato presidencial de Alianza Para el Progreso (APP), César Acuña Peralta, siendo engañado por un joven “activista” (estuvo disfrazado con el polo de dicha agrupación) y luego agredido rompiéndole un huevo en la cabeza. Este acto inaceptable de un joven que se infiltra en una celebración política debería llamarnos a una reflexión seria respecto de los hechos de violencia que puede desencadenarse en una práctica cotidiana durante la presente campaña, y también de la que viene para elegir gobernadores regionales y alcaldes en octubre del presente año.

En el 2021 la candidata presidencial Keiko Fujimori y la caravana que la acompañaba fueron atacados con piedras, botellas y objetos contundentes, dejando 7 personas heridas y serios daños materiales en los vehículos que fueron objeto de la agresión. En Áncash, Huaraz, en esas mismas fechas, durante el mitin convocado por Keiko Fujimori, se reportaron lanzamientos de piedras en el estrado desde donde se dirigía a sus convocados. Felizmente no hubo mayores consecuencias.

Sin embargo, no podemos soslayar el hecho que estamos en un momento diferente respecto de la inseguridad ciudadana. Hemos dicho con absoluta claridad (y responsabilidad) que la situación de la evolución monstruosa de la inseguridad ciudadana es sui géneris, y está constituida por la “fusión” de organizaciones criminales extranjeras con grupos criminales peruanos, que bien podrían encontrar en este momento democrático una oportunidad para amedrentar a los candidatos (y a los partidos políticos) para presionarlos o someterlos y conseguir de estos ya sean recursos o decisiones que les favorezcan. Tal vez ya no sean “huevazos” sino “balazos”. Mucho cuidado con eso.

Es por esto que cuerpos de seguridad privadas, así como la seguridad asignada por el Estado peruano, deben reformular sus estrategias de seguridad, y así poder garantizarle al protegido mínimas condiciones de seguridad. Por otro lado, los candidatos deben trabajar en equipo con estos y comprender que se deben adoptar medidas y que no se puede sacrificar momentos de aparente euforia de los asistentes a una convocatoria pública, por la vida de un candidato.

Desde esta columna rechazamos las agresiones a cualquier candidato. No debemos dejar que pase por agua tibia este momento en el que se insulta alguien que, pese a las controversias políticas y al hecho que muchos probablemente no estén de acuerdo con él, y se recurra a la violencia física para mostrar ese rechazo o animadversión. Si hoy toleramos un milímetro este tipo de actos execrables no nos quejemos después cuando tengamos que sufrir atentados con armas de fuego contra alguno de ellos.

Bienvenido el debate de las ideas y las confrontaciones políticas en ese campo, pero no los actos de violencia de ninguna clase. ¡Vamos con todo!

(*) Exdirector general de inteligencia del Ministerio del Interior y exGEIN

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