
Analistas geopolíticos internacionales han visualizado un escenario peligroso actual debido a la guerra entre Irán y USA. La impresión imperial persa de ser una nación indomable e imbatible es la esencia de su política exterior, profundamente arraigada en su teocracia y en su historial de resistencia frente a intimidaciones externas. Irán no se despeina, no pestañea, ni con la destrucción total de su infraestructura. ¡Permanece gélido e imperturbable!
Además, se ha advertido que el barril de Brent podría dispararse hasta los 200 dólares si Trump no concluye los ataques contra su infraestructura energética y logística. Los precios podrían escalar y llegar a una conflagración masiva que gatillaría una tercera guerra mundial y generaría estanflación: inflación descontrolada y economía paralizada.
Los tres puntos de estrangulamiento o cuellos de botella cuya obstrucción o parálisis podrían adversamente disparar el precio del petróleo son:
Ormuz: La ruta de tránsito más importante del mundo. Por él circula aproximadamente el 20% del consumo mundial de petróleo, lo que lo convierte en el génesis de los conflictos y escenarios apocalípticos.
Bab el-Mandeb: Conecta el Mar Rojo con el Golfo de Adén. Es una vía fluvial vital entre Europa y Asia, y cualquier contingencia desestabiliza gravemente el flujo de crudo y fertilizantes. Peor aún, que esté dominado por los hutíes, un movimiento terrorista yemení. Bab el-Mandeb significa “Puerta de las Lágrimas” y es trascendental para el comercio internacional.
Canal de Suez: Acopla el Mar Rojo con el Mediterráneo. Si los barcos petroleros evitan Bab el-Mandeb y optan por rodear África, los tiempos de viaje se convierten en eternos e inviables.
Hay algo más: si Teherán no puede equilibrar ni tampoco ganarle la guerra a Estados Unidos, lo que hará es chantajear al planeta y encarecer el conflicto utilizando su posición geográfica como ganzúa, provocando el desabastecimiento total del petróleo en sociedad fratricida con Bab el-Mandeb.
La inflación y la subida de los alimentos serán los instrumentos de negociación. Rusia y Ucrania aportan lamentable soporte a este probable colapso mundial que podría avecinarse ante un lejano acuerdo de pacificación.
(*) Analista político

